El mercado español también castiga a los monovolúmenes de Ford Almussafes

El mercado español también castiga a los monovolúmenes de Ford Almussafes
EFE

Los modelos que llegaron con la renovación de la planta en 2015 sufren las mayores caídas, aunque el Kuga resiste

Á. MOHORTE VALENCIA.

En 2015, la factoría de Ford en Almussafes se puso de estreno tras una remodelación de cuatro años que significó una inversión de 2.300 millones, más de lo que costaba levantar una nueva planta en un país emergente. Con este paso se pudo llegar a producir modelos de mayores prestaciones, los apellidados Vignale, y lo que se confiaba en convertir en una gran baza competitiva, los Galaxy y S-Max.

Al completarse el tercer año desde ese cambio, estos dos vehículos no sólo no despegan, sino que aceleran su marcha atrás en el mercado español y hacen del Kuga, un modelo que se lleva produciendo desde 2012 en Almussafes, la tabla a la que agarrarse en el centro de ensamblaje. Aunque tiene garantizada una remodelación, desde el sector se destaca que la planta no puede consagrarse al monocultivo en lo que a turismos se refiere.

El modelo que en 2018 ha tenido un mayor descenso porcentual en las unidades vendidas ha sido el Galaxy, que cayó un 41,55% hasta matricular 204 unidades en España. El S-Max le sigue en proporción de caída, un 41,25%, aunque en términos absolutos dejó de colocar en nuestro país 589 unidades frente a lo cosechado en 2017.

Del resto de turismos, el Mondeo a penas salva los muebles en la piel de toro, ya que encuentra comprador para 2.581 unidades, incrementándose un anémico 0,70%. Por suerte, el Kuga, que acapara el 47,5% de la producción valenciana, vende 12.636 coches y crece un 7,93%.

La planta valenciana de la compañía del óvalo terminó el año con la producción de 36.599 unidades menos que el ejercicio pasado hasta los 380.403, lejos de las casi legendarias 450.000 unidades que produjo en 2004. En porcentaje, la bajada de producción anual fue de un 8,7%.

Desde 2015 la factoría no tenía datos tan malos, ya que es cuando quedó plenamente operativa tras la millonaria inversión que supuestamente blindaba la instalación para el futuro y hizo merecedora a Ford de una Alta distinción del Consell. Entre las jornadas de ajuste y el expediente de regulación de empleo temporal (ERTE) abierto desde el 9 de noviembre, no se salva ningún modelo y sólo se diferencian en la dimensión de la caída. El más damnificado en número de unidades es el Kuga, que cae un 6,7% hasta las 180.874 unidades.

Al igual que en las ventas españolas, las mayores caídas de producción fueron para los monovolúmenes, el tipo de vehículo que se ha decidido suprimir en la planta alemana de Saarlouis (en su caso el C-Max y el Grand C-Max) a la vez que se eliminaba un turno que emplea a 1.600 trabajadores. En el caso del valenciano S-Max, salieron 21.695, un 27,98% menos que un año antes; y del Galaxy, 13.402, un 27,53% por debajo del pasado ejercicio.

Pulso continental

En Europa, la empresa ha sufrido una caída de ventas entre enero y octubre del 1,5% con 855.916 unidades, en contra de la tendencia de sus principales rivales, pese a crecer en octubre en el viejo continente un 3,4%, hasta las 108.200 unidades de vehículos. Los últimos datos disponibles muestran como, con estas matriculaciones, la cuota de mercado de Ford en el continente es del 8,2%, lo que supone 0,6 puntos porcentuales más en tasa interanual.

La previsión es que el ejercicio 2018 no corrija la tendencia que ha llevado a la empresa a acumular pérdidas desde hace varios años. Del total de ventas, 75.800 han correspondido a turismos, el 2,5% menos en tasa interanual. La cuota de mercado de Ford en este segmento es del 7%, 0,3 puntos más que hace un año.

Esta situación hace prever que la desaceleración del crecimiento económico valenciano durante 2018 vaya a más este año, con perspectivas de que el Producto Interior Bruto (PIB) de la Comunitat Valenciana crezca entre un 2,3 y un 2,4%, unas cuatro décimas menos que el ejercicio que ya ha expirado, y se mantenga en torno a la media española.

Así lo recogía el último informe de Cámara Valencia, que señala precisamente el impacto de los recortes de Ford en su división europea por la caída de ventas y que se encomendaba a la construcción y al sector servicios para seguir generando empleo y ofreciendo un crecimiento económico más moderado pero menos equilibrado.

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