Una medida «difícil de encajar» con el teletrabajo o los horarios flexibles

El derecho a la intimidad y la protección de datos, puntos a tener en cuenta para elegir entre hojas de cálculo o soluciones tecnológicas

I. HERRERO VALENCIA.

Uno de los grandes retos a la hora de cumplir la obligación de registro de jornada es delimitar el concepto de tiempo efectivo de trabajo, especialmente en casos de teletrabajo, horarios flexibles y distribución irregular de la jornada. Sin olvidarse del derecho a la intimidad, la protección de datos y los principios sobre la desconexión digital.

«Resulta complicado establecer un registro diario de jornada en un mundo en que las relaciones laborales están globalizadas y se fomenta la flexibilidad», apunta Isabel Merenciano, socia de Broseta. A su juicio, esa medida «está pensada para la prestación de servicios típicos en los que se acude a un centro de trabajo todos los días, de forma estable», pero «es difícil de encajar con los mecanismos de distribución irregular de jornada o el teletrabajo».

Para fichar sin necesidad de estar en la empresa se puede recurrir a aplicaciones móviles como la creada por la tecnológica Nunsys, que incluye la geolocalización del trabajador en el inicio y final de su jornada, o por la también valenciana Quiva Software. Otras 'apps' como Beebole permiten registrar en la nube la hora de entrada y salida, desde un ordenador, tablet o teléfono móvil e, incluso, sin conexión a internet.