El mayor consumo de gasolina eleva su precio hasta los 11 céntimos por encima del diésel

Estación de servicio. /R. C.
Estación de servicio. / R. C.

Las estaciones de servicio aprovechan la nueva demanda de esos modelos de combustible para elevar su factura

José María Camarero
JOSÉ MARÍA CAMAREROMadrid

El precio de la gasolina ha experimentado en los tres últimos meses un incremento muy superior al que venía registrando el diésel en las estaciones de servicio. La distancia entre el coste de uno y otro combustible se ha estirado hasta cotas máximas que los conductores no estaban habituados a ver en los paneles informativos de las gasolineras. En el inicio de agosto, en plena vorágine de tráfico y con las carreteras plagadas de vehículos para desplazarse en vacaciones, el precio de la gasolina se encuentra 11 céntimos por encima del gasóleo. De esta forma, se rompe una distancia que habitualmente se situaba en el entorno de los 8 o 9 céntimos.

Los consumidores están comprobando estos días cómo el coste medio del litro de gasolina se encuentra en el entorno de los 1,351 euros mientras que el del diésel se mueve en los 1,238 euros. Es decir, con una diferencia entre ambos productos de 0,113 euros. Se trata de una de las distancias más elevadas que han mantenido ambos combustibles históricamente. Durante el verano de 2018 ese margen entre una y otra referencia se situaba en los 0,08 euros.

Aunque no existe una relación exacta entre ambos carburantes, las estadísticas muestran cómo el precio de la gasolina es habitualmente, como máximo, unos diez céntimos más caro que el del diésel. Sin embargo, en el transcurso de la primera parte de este año, esa brecha se ha profundizado, sobre todo a las puertas del verano. Desde el sector insisten en que son los precios de las materias primas en los mercados internacionales los que marcan la evolución del coste de la gasolina en las estaciones de servicio.

Sin embargo, las estadísticas proporcionadas por la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) reflejan cómo el margen que aplican las compañías al precio de la gasolina se ha incrementado en mayor proporción que el del diésel. Hasta junio, esa referencia ascendía a 21 céntimos por litro comercializado, frente a los 17 céntimos del mismo mes de 2018. Es decir, en un año, la ganancia que consigue el vendedor había subido un 23% para la gasolina. En el caso del gasóil, el margen de comercialización ha pasado de los 17 a los 19 céntimos, lo que supone un alza del 11%, prácticamente la mitad. Ha sido, además, un periodo en el que el coste de la materia prima ha descendido ligeramente, lo cual no justificaría el incremento del precio de un producto con respecto al otro.

La subida del coste de la gasolina ha llegado de la mano del repunte de las matriculaciones de vehículos que funcionan con este tipo de combustible. Entre enero y julio, el 61,7% de los coches que se pusieron en la calle eran de esa tipología frente a apenas un 27,5% de la modalidad diésel. Aproximadamente el 10% restantes eran híbridos o eléctricos, entre otras modalidades.

El auge de las ventas de los gasolina se ha ido consolidando con el paso de los meses por un declive de los diésel motivado por varios factores que aún influyen en la evolución del mercado. Por una parte, las restricciones a los motores de gasóleo en determinados centros urbanos, como Madrid, ha retraído a muchos compradores a adquirir un vehículo de esta modalidad, aunque desde las patronales insisten en que un coche nuevo diésel contamina un 90% menos que uno antiguo de gasolina o gasóleo. Por otra parte, las dudas en torno a la regulación futura que soportarán estos modelos sigue influyendo en los compradores a la hora de tomar una decisión sobre qué tipo de vehículo debe adquirir, de cara al medio y largo plazo.

A la espera de la subida fiscal

Además, el repunte de las ventas de gasolina se produce sin completar la subida de impuestos que penalizaría el coste del diésel. Se trata de una medida incluida en el proyecto de Presupuestos del Estado para 2019 que finalmente no obtuvo el visto bueno del Congreso, y que derivó en las elecciones generales. Esa propuesta suponía dejar de beneficiar fiscalmente al gasóleo, como hasta ahora, lo que conllevaría un incremento de 3,8 céntimos de euro por litro para este año, si hubiera entrado en vigor el 1 de enero. Esta medida, que el Ejecutivo quiere implantar si sale adelante la investidura -«sostenibilidad medioambiental», justificó Pedro Sánchez en las Cortes- también frena ese mercado.

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