Las inspecciones permiten regularizar 21.500 empleos en la Comunitat

Los controles pusieron especial énfasis en la economía sumergida, la precariedad laboral y la feminización de la pobreza

EFE

valencia. La lucha contra el fraude en la contratación a través de la Inspección de Trabajo permitió regularizar 21.500 empleos en los últimos 10 meses, y en 18.500 de estos casos los contratos laborales se convirtieron en indefinidos.

En un comunicado, el director general de Trabajo, Gustavo Gardey, informó de que entre agosto de 2018 y junio de este año, se dieron de alta tras inspecciones a 11.631 mujeres y 9.518 hombres, y se detectaron 351 infracciones a empresas por tener a trabajadores extranjeros de manera irregular.

Asimismo, se llevó a cabo una campaña de choque para luchar contra el uso irregular de la contratación a tiempo parcial que permitió que se amplíe la jornada laboral a 5.115 trabajadoras de la Comunitat, un 210 % más que el pasado año.

La campaña contra el uso irregular del contrato a tiempo parcial amplió la jornada a 5.115 trabajadoras

Gardey recordó que «uno de los objetivos de este Consell es combatir la economía sumergida y el trabajo precario y estos resultados demuestran la necesidad de continuar trabajando con la ITSS en esta dirección».

Asimismo, hizo un llamamiento para que la sociedad se conciencie sobre las consecuencias de la economía irregular. «La economía sumergida nos perjudica a todos», declaró el responsable de Trabajo, que hizo hincapié en los efectos de un mercado de trabajo con empleo de calidad con condiciones de trabajo dignas, sobre las prestaciones sociales presentes y futuras y en general sobre la sostenibilidad de nuestro sistema de seguridad social.

Además, avanzó que el Consell se marcó como objetivo prioritario la puesta en marcha de un Observatorio de Trabajo Decente. La finalidad de este proyecto es hacer un seguimiento continuo del mercado del trabajo que detecte sus necesidades y corrija sus desequilibrios, poniendo especial énfasis en combatir la economía sumergida, la feminización de la pobreza y la precariedad laboral.