¿Herencia o donación? Cómo saber lo que es mejor para cada uno

¿Herencia o donación? Cómo saber lo que es mejor para cada uno
En general, la opción más ventajosa a nivel económico suele ser la herencia, pero todo dependerá de la situación o necesidades de herederos y testadores

Llegados a cierto momento vital podemos preguntarnos qué hacer con todos los bienes acumulados durante nuestra vida. ¿Convendrá donarlos a nuestros herederos, para que puedan disfrutarlos ya? o bien ¿será más ventajoso para todos dejar una herencia?

Si solo tenemos en cuenta los costes y las ventajas fiscales asociadas, la herencia se perfila como la opción más beneficiosa para todos los implicados en el proceso, sin embargo, a veces es más conveniente optar por donar nuestros bienes en vida, en función de las necesidades de nuestros descendientes.

Los herederos son actores fundamentales en este proceso, pues para decidirnos por la fórmula ideal para traspasar nuestros bienes solemos pensar en cuál será la más beneficiosa para ellos no solo en el momento actual, sino también en el día de mañana.

Aunque desde una perspectiva fiscal lo mejor es heredar, pues las herencias cuentan con más reducciones sobre la base imponible que las donaciones, otras veces es más beneficioso optar por una donación. Dependerá de la situación familiar o la necesidad del momento, del tipo de bienes y de su valor, y sobre todo de la Comunidad Autónoma en la que se hará la donación, pero en algunas ocasiones nos conviene que nuestros herederos puedan disfrutar de los bienes familiares en vida. Un ejemplo de los beneficios de este proceso: un hijo menor de 35 puede comprar su primera vivienda con la donación dineraria de sus padres, y además acogerse a una reducción muy ventajosa ofrecida por algunas Autonomías para este supuesto.

Por otro lado, en todo este proceso tenemos otra figura fundamental, el testador. Para él o ella la fórmula más ventajosa es dejar una herencia, pues así puede disfrutar del control de los bienes que la componen hasta su fallecimiento y no tendrá que hacer frente a los altos costes que supone optar por una donación. Pues tras donar, la persona donante no solo pierde los derechos sobre lo donado, sino que se verá perjudicada en el IRPF, al tener que declarar el importe total de la donación, mientras sus hijos tendrán que abonar un impuesto de donaciones y sucesiones más alto.

En todo caso, si no se tienen claros los costes fiscales y económicos finales de uno u otro proceso, y que difieren mucho en cada Comunidad Autónoma, conviene contar con asesoramiento jurídico para poder tener en cuenta todos los factores y situaciones no solo actuales, sino también futuras.

Contar con un seguro de vida puede ayudar, pues muchos de ellos incluyen la realización de gestiones y la figura de la asesoría jurídica entre sus coberturas más esenciales, pero si no tenemos una póliza, podemos recurrir a algún experto que nos asesore en función de nuestro contexto y el de los beneficiarios de nuestros bienes, evitando así, de alguna manera, futuros problemas entre herederos.