Grandes proveedores de Ford barajan su salida de Almussafes ante la pérdida de modelos

Vehículos en la parte final de la cadena de montaje de la factoría de la compañía Ford en Almussafes. / Julio De La FuentE
Vehículos en la parte final de la cadena de montaje de la factoría de la compañía Ford en Almussafes. / Julio De La FuentE

Los fabricantes de componentes para la Transit Connect ya planifican el proceso de desenganche de cara a su retirada en 2020

Á. MOHORTE

Planificar con el rumor y aplicar con la noticia. Las grandes proveedoras de Ford no quieren que los efectos de la reestructuración de la compañía en su planta de Almussafes les pille sin los deberes hechos o, por lo menos, sin el escenario ya ensayado. En ese sentido, las fabricantes de componentes que se ensamblan a la furgoneta Transit Connect han empezado a dar pasos en ese sentido.

Fuentes del sector señalan que las más dependientes están planteando escenarios que van desde la preparación de estrategias para arrebatar a otras compañías parte de la carga de trabajo en modelos que sí se prevé que perduren (como el renovado Kuga), hasta la opción de la venta de la instalación o, en el peor de los casos, el cierre. La fecha con la que se trabaja para la salida de la furgoneta es 2020 y el desenganche en algunos casos se ha empezado a planificar para finales de 2019.

Entre las más expuestas al cambio están Gestamp, Faurecia o SAS Autosystem, aunque no todas se enfrentan a él con el mismo grado de dependencia o con las mismas posibilidades de buscar alternativas que les permitan permanecer en Valencia. En todo caso, veteranas en la mudanza hay varias en el parque de proveedores de la marca del óvalo. El cierre de la factoría belga de Genk ya hizo que Lear, IAC, SML y Syncreon llamaran a las puertas del Parque Industrial Juan Carlos I en 2013 al buscar en Valencia una salida a la anterior reorganización.

La incertidumbre se ve acompañada de las tensiones generadas por las elecciones sindicales

Aunque no se prevé un cierre de la planta valenciana, sí que se da por segura una redistribución de modelos y una reasignación de cargas de trabajo. Fuentes conocedoras del proceso advierten que esto ocurre incluyo en momentos que no están afectados por incertidumbres del calibre de las actuales.

Para la primavera se prevé la mayor agitación en el área y ese el plazo que se estima para el anuncio que haga oficial el final de la producción de la Connect y su traslado a Otosan, la planta especializada en furgonetas que la marca tiene en Turquía. Todo ello si es que la empresa conserva el modelo tras el acuerdo anunciado en diciembre con Volkswagen. Y es que, según lo informado por ambas compañías, Ford pasaría a concentrarse en las unidades de mayor tamaño, mientras que la alemana lo haría en las urbanas y menos voluminosas.

El líder de UGT, en la factoría

Todo esto se produce mientras Ford Almussafes se encuentra en un proceso electoral, que arranca el próximo lunes, 18 de febrero. Precisamente por ello, el secretario general de UGT, Pepe Álvarez, pidió ayer que los cambios que haga la multinacional Ford en su planta valenciana sean «con cabeza» y en una transición «justa», ya que esta factoría es «la más eficiente y la más productiva».

Tras visitar la factoría y reunirse con la dirección de Ford y delegados del sindicato en la planta y en las empresas del polígono industrial Juan Carlos I de Almussafes, Álvarez manifestó que la dirección de la factoría «sabe» cual ha sido el papel del sindicato para que hoy Ford esté «en las condiciones en que está». Álvarez destacó el compromiso de trabajar de manera conjunta con la dirección de Almussafes «pensando en el futuro de la Ford en un momento difícil por los procesos de reestructuración» y recordó que en otros procesos de este tipo siempre se ha conseguido mantener la factoría y, en algunos casos, mejorar su situación.

Cuando UGT se juega perder la mayoría absoluta en el Comité de Empresa de la firma, Álvarez garantizó «la capacidad de negociación del sindicato para asegurar el futuro y el papel de Ford Almussafes». Y es que la hegemonía de UGT sufrió un revés hace ahora un año, cuando se sometió a votación el Plan de Competitividad que había pactado con la dirección y CC OO. Pese a salir aprobado, lo hizo por la mínima del 51% de los votos, evidenciando el respaldo de las posturas disidentes a la actual representación.

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