GOLPE DE TIMÓN EN ALICANTE

El exdirigente de Marítima Valenciana recoge el testigo de Rosana Perán para unir al empresariado «con pasión y compromiso» Perfecto Palacio Nuevo presidente de CEV en la provincia

INÉS HERRERO

«Mejor ser cabeza de ratón que cola de león», pensó el empresario Perfecto Palacio (Alicante, 1964) cuando decidió dejar su cargo como consejero delegado de Marítima Valenciana, el negocio que su familia vendió años antes a Dragados, para iniciar su propia andadura profesional. «Para mí no era ser muy valiente porque es lo que he vivido siempre en casa», afirma el también exdirectivo del Hércules sobre lo aprendido de su padre, «un hombre de negocios excepcional, con una visión de negocio increíble», que le llevó a impulsar la terminal pública de contenedores del Puerto de Valencia.

Con ese ejemplo muy presente, Perfecto Palacio, que comparte nombre con su abuelo y su padre, dejó el negocio fundado por su progenitor para asesorar al entonces presidente de la Autoridad Portuaria, Rafael del Moral, en la que era su especialidad y hoy es la magnitud estrella del recinto: los contenedores. Un año después regresó a Alicante junto a su esposa Berta, su gran apoyo, decidido a montar una sociedad de inversión (family office) con ese «espíritu emprendedor y de hombre de empresa» que aprendió de sus mayores.

Le avalaba también una sólida trayectoria profesional, emprendida en los noventa tras años de estudio en Estados Unidos. Su primer destino fue Nápoles, como adjunto a la dirección de operaciones de la naviera Sea-Land. Los dos años vividos en ese puerto, entre la terminal de contenedores y la naviera, le marcaron profundamente, hasta el punto de recordarlos como «una de las experiencias más bonitas» de su vida. «Dejé Nápoles con mucha tristeza», admite sobre su marcha a Las Palmas para dirigir una naviera especializada en el tráfico marítimo entre la península y Canarias, como paso previo a la entrada en el negocio familiar.

En Marítima Valenciana, concesionaria de la terminal de contenedores, comenzó como director comercial y meses después se matriculó en el Máster de Gestión Portuaria y Transporte Intermodal que impartía en la ciudad el Instituto Católico de Administración y Dirección de Empresas (Icade), con intención de «seguir aprendiendo cosas del sector portuario».

De lunes a viernes trabajaba y los fines de semana eran para el máster, en «un año duro por tener que combinar las dos cosas» pero que rememora hoy con orgullo y satisfacción por lo mucho que le aportó.

Fue escalando posiciones hasta llegar a la dirección general del grupo, que en 1999 decidieron vender a Dragados. «A veces en la vida los trenes sólo pasan una vez y hay que intentar subirse y ahí había que subirse», explica Palacio, quien aceptó seguir como consejero delegado con los nuevos propietarios.

Una vez cerrada esa etapa de más de una década en Valencia, se lanzó al mundo de la inversión, con la filosofía de diversificar «para que los huevos estuvieran en muchas cestas». «Me divierto mucho más; montar una empresa es divertido», apunta el dueño y director general del Centro Porsche en Alicante.

Como administrador de Metromedia Inversiones, reparte sus intereses entre negocios de automoción, gestión y promoción inmobiliaria, gestión náutico-portuaria, hotelería y el sector editorial. «Llevo desde 2003 dando pasos y me he pegado algún tortazo, pero viene bien porque hace costra y enseña muchas cosas, a tomárselas de otra manera, aunque afortunadamente son más los éxitos», relata.

Tras su paso por los consejos de la Autoridad Portuaria de Valencia y Alicante, las terminales de contenedores de Alicante y Bilbao, TCV Valencia, Conterail o Marina Deportiva de Alicante, en 2015 aceptó la propuesta de Joaquín Rocamora de sucederle al frente del Instituto de Estudios Económicos de Alicante (Ineca). Durante tres años promovió actuaciones para la mejora competitiva de Alicante, cometido que retoma ahora como presidente de CEV Alicante, tras la marcha de Rosana Perán.

Animado por «muchos empresarios», y por su esposa y sus tres hijos, Palacio tomó las riendas de la patronal el pasado día 13, precisamente su número de la suerte. El gran reto ahora es «unir a todo el empresariado de la provincia, llevar un mismo camino y una misma voz» en beneficio de Alicante, y aspira a conseguirlo «con mucha pasión y mucho compromiso».

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