Ginés Marco: «El empresario valenciano mira con demasiada frecuencia la agenda política»

Ginés Marcos, presidente del XXII congreso europeo de Ética de los Negocios. / Damian Torres
Ginés Marcos, presidente del XXII congreso europeo de Ética de los Negocios. / Damian Torres

El presidente del XXII congreso europeo de Ética de los Negocios y decano en la UCV urge a las empresas a adoptar una conducta ética y de servicio a largo plazo y a dejar de depender de la esfera pública.

ELISABETH RODRÍGUEZVALENCIA

El concepto de empresa socialmente responsable está adquiriendo cada vez mayor fuerza pero todavía supone un reto de primer orden. Así lo expresa el presidente del congreso internacional 'Ética de los Negocios y las Organizaciones' -que se celebra esta semana en Valencia-, Ginés Marco. El también decano de las Facultades de Derecho y Filosofía de la Universidad Católica de Valencia insiste en la necesidad de que las compañías asuman el compromiso de actuar con un sólido código ético y con vocación de servicio. En cuanto a los empresarios valencianos, destaca que deben estar menos pendientes de la agenda política.

-¿Por qué un congreso sobre la ética empresarial?

-Por la crítica que tendemos hacer o con la que tendemos a evaluar corporaciones e instituciones desde múltiples parámetros. Uno de ellos es el respeto a medio ambiente, las condiciones dignas en los puestos de trabajo, las políticas de conciliación, entre otros. La sociedad mira a la empresa y evalúa su grado de ejemplaridad y su implicación con un proyecto que trascienda los linderos de su propia organización y que devuelva a la sociedad lo que en gran medida ha recibido de ésta.

LAS CLAVES «Me preocupa la industria de la Comunitat, está en un profundo deterioro y decadencia» «Ser ético puede no ser rentable en un corto plazo, pero a medio y largo plazo sí que lo es» «En la era de los dualismos, se cree que el empresario es egoísta y procura explotar a sus empleados» «Servicio no es servilismo, sino anteponer el 'nosotros' al 'yo' y eso es un reto en las compañías»

-¿Está calando el concepto de empresas socialmente responsables o se queda en palabras?

-Hay un balance desigual. Por una parte tenemos el valor dominante de la búsqueda de beneficio a corto plazo, pero dentro de eso hay un valor emergente que es la atención a los principios, una vivencia donde las personas son el activo principal.

-Se dice que ser ético n0 está reñido con ser rentable y que hasta es bueno para sus cuentas...¿es así?

-Un tópico americano dice que la ética paga. Ser ético no supone una pérdida sino una ganancia. Ser ético en un corto plazo no tiene por qué ser rentable y si una organización se centra demasiado en el corto plazo, acabará soslayando la ética porque considera que es más un pasivo que un activo. Sin embargo, ser ético a medio plazo sí puede generar beneficios.

-¿Cree que la imagen que tiene la sociedad sobre la empresa ha empeorado por la crisis?

-La crisis ha dejado muchos lastres y sobre todo ha dejado un deterioro de las grandes corporaciones y ha puesto un punto de sospecha respecto a los verdaderos ideales por los que supuestamente se guiaban los consejeros delegados de ciertas corporaciones. Estamos en la era de los dualismos y se puede pensar que el empresario es egoísta y procura explotar a sus empleados. Vale que miremos a la empresa como un gigante con pies de barro, como lo es en muchos casos, pero de ahí a decir lo anterior hay un abismo.

-¿Considera que esa desafección hacia los empresarios se ha extrapolado al mismo nivel hacia los políticos y la Administración?

-Los conflictos de intereses igualan bastante a la función pública con la empresa privada en un sentido perverso. Pero no creo que se pueda extrapolar a discreción. El ciudadano puede ser un cliente pero no es necesariamente un cliente. Cliente es quien decide serlo.

-En el congreso se abordará la dicotomía entre la labor de servicio y el utilitarismo en las empresas ¿qué quiere decir esto?

-El utilitarismo dice que no existe lo bueno y lo malo en sí, sino que depende de las consecuencias. Este paradigma está instalado en el corto plazo, de manera que se utilizan talentos, bienes y personas para conseguir resultados y adecuadas puestas en escena. Por su parte, el servicio requiere sacrificios y apartarse a un lado para que otro se luzca, por lo que la satisfacción del propio ego es incompatible con el servicio. El servicio es un reto aún muy grande en el ámbito empresarial. En Europa se consideraba que servidor era equivalente a alguien sumiso, pero no. Servicio no es servilismo, sino más bien es anteponer el 'nosotros' al 'yo'. El servicio es sacar lo mejor de cada uno para los demás.

-¿Las empresas de la Comunitat se están sumando a esta idea de servicio y de conducta ética? ¿Qué balance hace de ellas?

-En el mundo empresarial valenciano hay distintos aspectos que merecen un juicio ponderado. No cabe ninguna generalización. El empresario valenciano está especialmente sensible a la estabilidad política, mira con demasiada frecuencia la agenda política. Eso no es muy valioso, no porque el político no sea incluyente, sino porque el empresario tiene mucho más que aportar más allá de la agenda política. En cualquier caso, la política influye en la empresa y yo abogo por que la relación no sea solamente en clave de subvenciones.

-¿Qué aspectos le preocupan del tejido empresarial valenciano?

-Me preocupa la industria de la Comunitat, que está en una situación de profundo deterioro y decadencia. Otra cuestión que también me preocupa es que no sepamos valorar la aportación del turismo como auténtica fuente de excelencia en la Comunitat. Me preocupa que haya disputas internas atenuadas en algunos casos y desbocadas en otros. Me preocupa que no rememos en la misma dirección. El empresario tiene que trascender ese paradigma de dependencia respecto a la agenda política. Además, hace falta estabilidad en la esfera pública y un proyecto común.