Hacienda rastrea cientos de comercios en busca de fraudes de facturación

Un hombre se corta el pelo en una peluquería. / EFE/ Juan Carlos Cárdenas
Un hombre se corta el pelo en una peluquería. / EFE/ Juan Carlos Cárdenas

La Agencia Tributaria desata la alerta con cartas a restaurantes y tiendas y la patronal la acusa de sembrar dudas sobre el sector

José Molins
JOSÉ MOLINSValencia

La Agencia Tributaria ha puesto el foco sobre cientos de comercios de la Comunitat, a los que está rastreando en busca de fraudes en sus sistemas de cobros y facturación. Así se lo ha hecho saber a las propias empresas, a través de una carta enviada en estas dos últimas semanas en la que Hacienda les informa de que dispone de todos los movimientos en sus cuentas bancarias, y detalla que sus datos en cuanto a los cobros realizados, tanto en efectivo como con tarjeta, son diferentes a los de su sector.

Para la administración, estas variaciones suponen «un indicio de riesgo fiscal», según expresa la carta remitida a los comercios, que señala las «inconsistencias» entre la información que tiene la Agencia Tributaria y las declaraciones de ingresos de la actividad económica o de IVA de los empresarios. Hay cientos de sociedades en diversas localidades de la Comunitat y de diferentes sectores, todos ellos con ventas directas al público (restaurantes, peluquerías, discotecas, etc.) que están siendo investigadas por Hacienda.

Los datos en los que se basa la administración es que o bien los ingresos por cobros con tarjeta son menores a lo habitual entre la competencia, y por tanto pueden esconder un fraude por la posible entrada de dinero sin declarar, o bien el flujo de cobros con dinero en efectivo supera al de la referencia sectorial. Son las principales circunstancias que activan las alarmas.

La administración investiga a las empresas cuyos ingresos distan mucho de la media

Este procedimiento ha puesto en pie de guerra a la patronal del Comercio minorista valenciano, Confecomerç, que ayer cargó contra la Agencia Tributaria por sembrar las dudas sobre el sector y «trasladar una imagen que no se corresponde con la realidad», expresa el comunicado. El presidente de Confecomerç, Rafael Torres, señaló que este tipo de campañas dañan al sector «en un momento en el que es necesaria la total confianza del consumidor en el comercio de proximidad», que sufre ante las grandes superficies.

Para el dirigente de esta confederación, el pequeño y mediano comercio «no constituye una bolsa de fraude, no realiza grandes operaciones internacionales, sino pequeñas, y se trata de negocios muy pequeños, a pie de calle y perfectamente localizables, en muchos casos familiares y gestionados por pocas personas», comenta Torres.

Desde el año 2016 Hacienda dispone de información de los ingresos y gastos de las cuentas bancarias de los comercios y ha activado en estos últimos días el Plan IVA, un combinado de actuaciones para vigilar el cumplimiento tributario en diversos sectores de actividad. La primera fase de este plan ha sido el envío de cartas informativas esta semana, advirtiendo de posibles inconsistencias entre la actividad económica declarada por el receptor de la comunicación y su actividad económica real.

Tras realizar esa información advirtiendo de posibles irregularidades, en las próximas semanas y meses la administración hará visitas presenciales de funcionarios de Hacienda para valorar en los propios locales de los comercios si hay riesgo de fraude fiscal. Y el último paso de esta campaña son las inspecciones en aquellos casos en que se aprecia que, tras las cartas y las visitas, el comerciante sigue manteniendo parámetros de riesgo fiscal y no ha variado sus datos de ingresos. Se trata de comprobaciones en profundidad para casos que Hacienda considera especialmente relevantes por su gravedad.

«No tengo nada que temer pero estoy intranquilo»

Estás en el radar. Es lo que parece haber trasladado la Agencia Tributaria a las pymes con el envío de las cartas sobre el fraude fiscal, lo que ha generado inquietud entre los empresarios. «No tengo nada que temer, declaramos todo bien pero estoy intranquilo por su amenaza». Así se manifestaba ayer uno de los hosteleros valencianos que ha recibido la misiva y que prefiere guardar el anonimato y no identificarse por si Hacienda decide dar un paso más en su caso.

Este profesional recuerda que para ellos «cobrar con tarjeta es un gasto muy importante. Hay que tener en cuenta que normalmente el cobro con tarjeta mínimo es 0,35 euros en el mejor de los casos. Cuando en una mesa de 20 todos pagan a escote con tarjeta, son 20 pagos que suponen 7 euros, un gasto superior a la mantelería usada. Todo suma. Para nosotros es mejor que paguen en efectivo. Pero tenemos que aceptar que estamos en el siglo XXI». A su juicio, la Agencia Tributaria «debería dejar de meter miedo» porque, en menos de una década, el 99% pagará con tarjeta o con el móvil. « Y debería distinguir cuando se dirige a un local de cafés y cañas, que todo se abona en efectivo; o cuando se centra en un restaurante, donde la mayoría paga en tarjeta».

Ante lo que en Confecomerç insisten que resulta inadecuado. «En lugar de crear sospechas respecto a posibles desviaciones sobre la media del sector, en las que pueden incurrir mil circunstancias, se debería inspeccionar a quienes verdaderamente pueden estar cometiendo fraude en lugar de a quienes cumplen con sus obligaciones», apuntó Torres. La patronal deja claro que defiende la legalidad y la transparencia en la economía, pero destaca que «no está sentando nada bien» que se manden estas cartas «en lugar de realizar inspecciones, que es lo que corresponde cuando Hacienda tiene sospechas de que se está cometiendo un posible fraude», expresó el presidente.

Según aclara Hacienda, el hecho de que una empresa haya recibido esta carta (que no requiere ninguna respuesta) no necesariamente significa un incorrecto comportamiento tributario, aunque sí la existencia de elementos que la Administración considera de riesgo fiscal. Son los casos de las desviaciones entre los ingresos de una empresa y los que tiene de media la competencia en ese sector.

Los comerciantes han puesto en manos de sus asesores fiscales la situación para analizar si están incurriendo en algún riesgo, para corregirlo ante la posibilidad de que un inspector de Hacienda les pueda visitar para examinar sus cuentas. La administración asegura que el objetivo de este Plan IVA es «mejorar el cumplimiento voluntario de las obligaciones tributarias» por parte de los empresarios.