Los «globos sonda» del Gobierno agravan aún más la incertidumbre, según la CEOE

El director de la CEOE, Juan Rosell, durante una rueda de prensa./Emilio Naranjo (Efe)
El director de la CEOE, Juan Rosell, durante una rueda de prensa. / Emilio Naranjo (Efe)

La patronal, que reduce sus estimaciones de crecimiento para este año y el próximo, alerta de una «pérdida de impulso» económico

José María Camarero
JOSÉ MARÍA CAMAREROMadrid

A los empresarios no les ha sentado bien lo que consideran que es un estado de «incertidumbre» originado desde el Gobierno con los anuncios para subir determinados impuestos, sin que en realidad se haya concretado ninguna de las medidas que el Ejecutivo pretende llevar a cabo. De hecho, la CEOE considera que la economía no necesita esos «globos sonda» porque, a su juicio, lo único que hacen es «agravar» las «señales de desaceleración» que ya se ciernen sobre la economía española.

Así lo indica la patronal en el análisis realizado por su junta directiva sobre la radiografía del país. La CEOE ha modificado a la baja sus propias perspectivas de crecimiento, al reducir una décima, hasta el 2,7%, el crecimiento del PIB para este ejercicio; y en tres décimas, hasta el 2,3% el del 2019. Los empresarios sostienen que «las previsiones siguen siendo positivas», pero al mismo tiempo insisten en que la moderación económica «se ha intensificado levemente para este año» y «algo más» para el próximo.

La CEOE reprocha al Ejecutivo presidido por Pedro Sánchez su visión de la política fiscal. «En España no existe un problema de recaudación tributaria», expone la patronal en su análisis. Recuerdan que los ingresos impositivos del Estado se encuentran ya en los mismos niveles que los de hace una década, en pleno 'boom' inmobiliario. Aunque muchas partidas, como la de las pensiones, también han crecido de forma importante en esta década. En cualquier caso, la patronal apunta que lo que existe es «un problema de gasto y de su gestión». La economía española precisa, según sus conclusiones «consolidación, contención del déficit, reducción de la deuda pública, recuperación de empresas e inversión», y no los anuncios impositivos que generan «inseguridad».

Esa incertidumbre a la que aluden los empresarios se refieren a la pretensión de Hacienda de impulsar un tributo a las tecnológicas, a las transacciones financieras, a los beneficios de la banca, al gasóleo, a las ganancias de las grandes compañías, a los beneficios obtenidos en el extranjero, así como a las SICAV (las sociedades que usan los grandes patrimonios) o las SOCIMI (vehículos de inversión inmobiliaria con exenciones). Y alertan: si aumentan todos los costes para las compañías «el juego no puede ser de suma cero, sino que tendrá su impacto en la inversión empresarial y en la creación de empleo».

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