Ferran Machí, curiosidad vocacional

Ferran Machí, curiosidad vocacional
ferran machí

El Decano del Colegio Oficial de Ingenieros de Telecomunicación, nombrado en junio, conoció el papel del COITCV tras recibir el premio Mejor Proyecto Final de Carrera

L. PAVÍA

valencia. Aunque hay personas que encuentran su vocación con el paso de los años y después de diferentes experiencias profesionales, hay otras que nacen con una clara predisposición hacia un ámbito. Este es el caso de Ferran Machí Canut, quien fue nombrado decano del Colegio Oficial de Ingenieros de Telecomunicación de la Comunitat (COITCV) el pasado 28 de junio.

Machí estudió Ingeniería de Telecomunicaciones y celebra que su elección de aquel día «aún no me ha decepcionado». «Siempre he sido un niño muy curioso y con muchas ganas de aprender», señala el nuevo decano, quien añade que se pasaba los días «trasteando por casa y desmontando cacharros con la finalidad de averiguar qué es lo que había dentro y su funcionamiento», hecho que a sus padres «les desquiciaba, porque luego no sabía volverlos a montar».

Ferran Machí fue creciendo, y con él su curiosidad «por estar al día de todas las novedades». Así, a los 10 años sus padres le regalaron su primer ordenador y dos años más tarde, en 1997 «pedí tener conexión a internet, cuando todavía era algo desconocido para la mayoría», apunta.

Fue tras ser premiado como mejor Proyecto Final de Carrera, cuando Machí comenzó a conocer el papel del COITCV. Desde ese día, le propusieron «formar parte de un grupo de trabajo de jóvenes telecos que estaban impulsando con el fin de involucrar a los recién graduados», señala.

El ingeniero confiesa que recibió la noticia de su nombramiento «por sorpresa». «Me enteré de que el cargo de decano había quedado vacante a través de un grupo de Whats App que tenemos la junta del Colegio», explica.

El COITCV y los proyectos iniciados no podían quedar sin una cabeza visible, por lo que desde la junta decidieron que fuese Ferran quien «tomase el rumbo». Aunque el nuevo responsable confiesa que la noticia le llegó de forma inesperada, asegura que no le costó decidirse «y asumir el cargo, así como la responsabilidad y el trabajo que conlleva». «Lo haré lo mejor que pueda y con la energía y el optimismo que me caracterizan», apunta Ferran. En este sentido, señala que desde el Colegio afrontan tiempos de cambio en el escenario educativo, social y del mundo laboral, por lo que «debemos saber adaptarnos a ello haciendo crecer el colectivo sin perder la identidad», explica.

Por ello, Machí considera esencial «adoptar medidas para atender las necesidades del colectivo más joven, acercarnos a él, y al mismo tiempo que perciban que nuestra actividad les puede beneficiar».

Además, advierte de que «afrontan un escenario que difiere mucho del que se encontraban los ingenieros de telecomunicaciones hace tan solo una década», debido al constante cambio en las tecnologías y los perfiles profesionales que nacen «huérfanos de pertenencia a un colectivo».

En este sentido, el nuevo decano señala que tienen mucho trabajo para «dar apoyo, defender y regular a los nuevos perfiles que el mercado demanda». Para Machí, su experiencia como vicedecano durante este último año y medio y ser miembro de la junta le permite «entender la relación con las instituciones y familiarizarte con las principales problemáticas que se pueden encontrar en el mercado» para así «poder reflexionar acerca de posibles soluciones».

Al margen de su nuevo puesto como decano, el ingeniero asegura que su primer proyecto es su familia y que disfruta de su trabajo en Telefónica como coordinador del Departamento de Optimización Radio de Levante. «Los proyectos que desempeño se caracterizan por tener una vertiente muy técnica en lo referente a las comunicaciones móviles», señala Machí, quien asegura que eso le permite «estar en continua actualización».

Su activo recorrido profesional encaja con su carácter aventurero. «Pienso que la mejor forma de opinar sobre algo es vivirlo, por eso siempre he querido probarlo todo: puénting, salto en paracaídas, submarinismo, pero lo que de verdad me apasiona es el deporte rodeado de naturaleza», señala el decano. Otra de sus formas de combatir el estrés es a través de la música, ya que asegura que «es una disciplina que me complementa mucho y me ayuda a dejar la mente en blanco y a expresar todo lo que guardo dentro».