Emular el negocio del aeródromo de Teruel sin competir con el centro de Air Nostrum

Á. M.

Valencia. La propuesta de convertir parte del aeropuerto de Castellón en un desguace de aviones sigue el ejemplo de lo que desde un principio hace el aeropuerto de Teruel. Libre de circulación de pasajeros, es un mega depósito que sirve de aparcamiento de aviones obsoletos o en espera de un comprador, además de servir como punto de aprovisionamiento de piezas de recambios.

Fuentes del sector destacan que la empresa aragonesa es altamente rentable para su propietarios, Airbus, Safran y Suez, desde su apertura en 2013. Eso sí, sus dimensiones son muy superiores a las del de Vilanova d'Alcolea, ya que presume de ser « un espacio único en Europa con capacidad para 400 aeronaves para la actividad de larga estancia» y en cinco años ha almacenado más de 160 aviones y reciclado más de 50.

Sin embargo, este tipo de instalaciones tienen poco que ver con la que dispone en Manises la compañía valenciana Air Nostrum. La empresa dispone de un hangar de reparaciones que inicialmente era para sus propias unidades, pero que hoy presta servicio para los modelos de Bombardier y ATR que le coinciden con otras compañías. Así, por su taller han pasado unidades de países tan alejados como Polonia y Europa central, así como aviones militares.