La chufa echa un pulso a Facebook

La chufa echa un pulso a Facebook

El dueño de Món Orxata lleva a juicio a la plataforma el próximo 5 de marzo en Moncada y pide 6.000 euros de indemnización

Arturo Checa
ARTURO CHECAValencia

Mark Zuckerberg seguro que no había oído en su vida el nombre de Moncada. Sin duda no tiene ni idea de colocar en el mapa Alboraya, en la línea de mucho yanqui que ni siquiera es capaz de ubicar España. Quizás sólo ha llegado a sus oídos, o a sus sentidos, la fama planetaria de la horchata. O más bien de la chufa, el origen del 'oro blanco' y un tubérculo muy afamado en Estados Unidos, aunque más bien como harina, aceite o cosmético. Pero seguramente ahora le piten los oídos a Zuckerberg cuando oiga de nuevo la palabra horchata. O más bien Món Orxata. Y es que la empresa, fundada por Andoni Monforte, ha logrado nada menos que sentar a Facebook en el banquillo de los acusados.

Zuckerberg no acabará entrando en la sala de vistas, como mucho alguno de sus numerosos abogados, pero el próximo 5 de marzo, en el juzgado de primera instancia número tres de Moncada, la todopoderosa red social se sentará por un pleito civil iniciado por el horchatero. El particular pulso entre David y Goliath comenzó en 2016, cuando la red cerró una página promocional de la empresa, la marca conocida por los tradicionales carritos de horchata que se mueven por Valencia. Facebook no dio ninguna explicación para clausurar la página, simplemente colgó un mensaje de advertencia. La firma valenciana dice que sus ventas on line acabaron cayendo hasta un 36%. Y el caso acabó en los tribunales.

Facebook maniobró, asegurando que todo usuario, al registrarse en la red, «acepta someterse a la jurisdicción de California». O lo que es lo mismo, intentaban llevarse el 'partido' para jugar en casa. Pero el juzgado de Moncada dijo que 'nanai'. Sostuvo que la causa debía tener lugar en la jurisdicción española, y el pulso acabó con el juicio señalado para el próximo 5 de marzo.

El horchatero reclama una indemnización de 6.000 euros (él la defiende como simbólica), pero sobre todo el reconocimiento público de que el cierre fue indebido y cambiar las condiciones que se aplican a los usuarios que se registran en la red. El mastodóntico pulso de la pequeña empresa de los carritos de horchata contra una multinacional, con un valor bursátil de 460.000 millones.