Un giro de timón para afrontar el futuro

La compañía familiar, fundada en los 70, va por su segunda generación y pretende reforzar su presencia en la Comunitat La valenciana Cafemax deja la marca Delikia tras ocho años de alianza con la gallega Maxelga y lanza Teika en solitario

E. RODRÍGUEZ

valencia. En los años 70, un joven Vicente Barber partía desde la Alqueria de la Comtessa con destino a Italia para ver las mejores máquinas de café que podían encontrarse en Europa. Hoy, la empresa que fundó este valenciano, Cafemax, ha superado sus propios objetivos y ahora se plantea como una compañía de 'vending' que quiere ir más allá del café. Sus hijos Nicolás y Berti pilotan la compañía con la estrategia clara de ofrecer productos frescos, como ensaladas y sándwiches.

Tras varios años operando bajo el conocido nombre de Delikia, los Barber acaban de abandonar este formato y han lanzado una nueva marca, denominada Teika. El cambio responde a la decisión de Cafemax de seguir ampliando su oferta hacia alimentos más saludables y sostenibles. «Estábamos operando con la marca Delikia junto con otra compañía gallega, pero ella no compartía nuestros objetivos, por lo que al final hemos decidido separarnos y continuar nuestro camino», explica el actual director general de la firma valenciana, Nicolás Barber, quien recuerda que en 2011 la mercantil se alió con la gallega Maxelga para operar en toda España.

Con esta transformación, la compañía que nació en la Alqueria de la Comtessa busca centrarse en el mercado de la Comunitat y ahora está cambiando la imagen de todas las máquinas que tienen instaladas en la región. De este modo, la marca Delikia desaparecerá de la Comunitat para dar paso a Teika.

La firma cerró 2018 con 25 millones de euros de facturación y quiere doblar la cifra en 2025

En concreto, Cafemax cuenta con seis bases logísticas entre la Comunitat y Murcia y 4.800 máquinas y tiene una plantilla de más de 300 personas. Por lo que respecta a sus cuentas, la mercantil cerró 2018 con más de 25 millones de euros de facturación y para el 2025 prevé doblar esa cifra. Para este año, espera crecer un 8%. «Tenemos integrada la fabricación de producto fresco y contamos con un obrador en Real de Gandía. De este modo, el producto no tiene más de 12 horas de vida», destaca Barber al hacer una radiografía sobre la empresa.

Relevo progresivo

Al igual que Nicolás Barber, la incorporación de Berti Barber fue progresiva y natural y ahora es la responsable de marketing de la empresa familiar, a la que se ha sentido ligada desde pequeña. «Mientras estudiábamos, íbamos a la empresa para ver en qué consistía el negocio. Mi padre siempre nos empujó para que conociéramos las bases de la firma», recuerda Barber.

Tras completar su formación en el extranjero, Berti Barber empezó a llevar el departamento de calidad en 2008 y posteriormente pasó a recursos humanos para gestionar el personal de la empresa. «Llegué a marketing justo cuando creamos la marca Delikia, que se originó con la idea de dejar de comprar los frescos a proveedores externos. A nosotros no nos gustaba cómo lo hacían y decidimos montar unos obradores para hacerlos como queríamos», explica.

Ahora, el objetivo es la proximidad. «Nos hemos desvinculado de Delikia para crear una marca que apueste por productos más de proximidad y con recursos más sostenibles», indica Berti Barber. Por ello, la firma colabora con la cooperativa Anecoop para servir fruta de temporada de la zona.

A todo esto, se suma la importancia que adquiere la tecnología en este nuevo formato. «Nuestro sector al final se fundamenta en poder dotar a las máquinas de sistemas de pago muy avanzados», sostiene la responsable de marketing de la firma. En ese sentido, Barber afirma que más de 2.000 puntos de venta están conectados a la empresa a través de internet. «Si una máquina se traga el dinero sin sacar el producto, puedes recuperarlo al estar conectada a la central», ejemplifica el CEO.

Por lo que respecta al mercado, Nicolás Barber sostiene que las principales amenazas del sector se encuentran en los nuevos actores como Amazon y Glovo, que reparten comida en menos de una hora. «Eso nos quita ventas», indica. En cuanto a la desaceleración económica, el director general asegura no haber detectado estragos en el negocio, a diferencia de lo que sí ocurrió con la crisis, que redujo las ventas más de un 25%. «La clave por la que sobrevivimos fue que teníamos nuestros propios ahorros y pudimos continuar con nuestros recursos cuando los bancos cerraron la financiación», explica.

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