Las empresas valencianas buscan mercados alternativos ante el riesgo de un 'Brexit' duro

Participante en una protesta ante la salida de Reino Unido de la Unión Europea. / afp
Participante en una protesta ante la salida de Reino Unido de la Unión Europea. / afp

La amenaza de una salida sin acuerdo de Reino Unido del club europeo ha activado los planes de contingencia en muchas firmas para evitar daños

Á. MOHORTE

La cuenta atrás se acorta y la salida amistosa del Reino Unido de la Unión Europea no termina de cuadrar. Los responsables comunitarios ya han advertido de que un 'Brexit' duro es una alternativa posible que empieza ser probable, si la negociación no da un vuelco antes de acabar marzo de 2019, la 'deadline'.

Ante este panorama, muchas empresas que cuentan con presencia en Gran Bretaña están aplicando planes de contingencia en función del mayor o menor compromiso de su facturación con ese mercado. De hecho, pese a las guerras comerciales que está desplegando la Administración de Donald Trump, la presidenta del Cluster de la Automoción, Mónica Alegre, tiene claro que es la redefinición de las relación con los británicos lo que más inquieta a este sector clave para la industria de la Comunitat Valenciana.

uObstáculos arancelarios
Las relaciones comerciales pasarían a regirse por la OMC y el principio de reconocimiento mutuo y la presunción de conformidad de los productos dejarían de aplicarse.
uContinuidad de los contratos
Los acuerdos entre empresas y de seguros suscritos a largo plazo se podría ver comprometidos, al igual que los derechos de los asegurados/consumidores.
uRiesgo de doble imposición
Los equipos de las empresas están trabajando para enfrentarse a un escenario en que no se llegue a tiempo para afrontar una situación de doble imposición.

De hecho, desde la Confederación Empresarial de la Comunitat Valenciana (CEV) se destaca como, de no haber acuerdo, las relaciones se regirían por las normas de la Organización Mundial de Comercio (OMC), y esto introduciría obstáculos arancelarios y no arancelarios que afectarían, sobre todo, al sector químico, el farmacéutico, la automoción, componentes de automóvil y el agroalimentario.

El propio presidente de la Cámara de Comercio de Valencia, José Vicente Morata, recomienda ante esta situación «reforzar los departamentos de exportación para otros países de la Unión Europea». Esa búsqueda de alternativas, por si acaso, se incluye entre las medidas que están aplicando los empresarios valenciano, como demuestran los datos del Instituto de Comercio Exterior de España (ICEX). De hecho, con los últimos datos disponibles, se ve cómo las exportaciones entre enero y mayo de la Comunitat Valenciana han crecido en dirección a Francia (13,6%), Portugal (7,2%) y Alemania (2,4%), mientras que disminuyeron a Reino Unido (-15,6%).

En todo caso, la institución cameral está ofreciendo asesoramiento a las empresas más expuestas y personal de la embajada británica en España acude cada cuatro o cinco meses para informar en primera persona de la evolución de los acontecimientos. «Hay que buscar un 'Brexit' blando, porque lo contrario sería malo para todos», advierte Morata.

Desde la CEV se destaca que, si las cosas vienen mal dadas, el comercio de bienes estaría sujeto a inspecciones aduaneras que requerirían de nuevas inversiones en infraestructuras y en procedimientos administrativos (mayores costes y duplicidad de controles de conformidad). Esto afectaría sobremanera al funcionamiento de las cadenas de suministro, incluidas las de logística y montaje. Igualmente, la prestación de servicios estaría subordinada a la existencia de acuerdos bilaterales entre países.

Ante esto, muchas empresas están reforzando su estrategia jurídica, ya que la continuidad de los contratos mercantiles y de seguros suscritos a largo plazo se podría ver comprometida, al igual que los derechos de los asegurados/consumidores. Además, en el ámbito fiscal preocupa la posibilidad de que no se prevean a tiempo soluciones para evitar la doble imposición.

En todo caso, esto no quiere decir que se piense en renunciar a ese mercado. Así, Porcelanosa ha optado por mantener su compromiso y no estima que el impacto vaya a ser tan trágico como otros temen. «Porcelanosa confía en la fuerte implantación de marca y red comercial que tiene en Reino Unido y en absoluto va a adoptar ninguna acción que suponga la retirada del mercado británico», señala el primer ejecutivo de Porcelanosa UK, Juan Bodi.

De hecho, la empresa no tiene previsto tomar «ninguna medida drástica» pues, más allá de la incertidumbre propia que genera este tipo de situaciones, «no hay ningún indicio que haga prever cambios económicos graves que le vayan a afectar». Es más, desde Porcelanosa se recuerda que ya superó con éxito la grave crisis económica que Reino Unido sufrió en 2007 y en los años siguientes «y lo mismo hará si las circunstancias se repiten», para lo que destaca que cuenta con «un gran equipo humano en el país formado por 500 profesionales».

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