«Empresas que facturan millones pueden desaparecer por la revolución digital»

Enrique Penichet, pionero de la aceleración de empresas en España. / jesús signes
Enrique Penichet, pionero de la aceleración de empresas en España. / jesús signes

El inversor llama a las empresas valencianas a subirse al carro de la inteligencia artificial y las tecnologías «para no desaparecer del mapa» | Enrique Penichet Impulsor de Bbooster, la primera aceleradora de tecnológicas en España

ELISABETH RODRÍGUEZ VALENCIA.

El conocido como ecosistema inversor está en pleno proceso de crecimiento en la Comunitat y en el conjunto estatal. Y es que apenas tiene más de cinco años si se tiene en cuenta cuándo surgieron los primeros inversores enfocados en 'startups'. Sin embargo, este ecosistema se encuentra débil, según explica el valenciano Enrique Penichet, socio fundador de la primera impulsora especializada en empresas tecnológicas, Bbooster Ventures. «Empresas que facturan millones pueden desaparecer en cinco años por no sumarse a la revolución digital», advierte.

-¿En qué estado de salud se encuentra el ecosistema emprendedor en la Comunitat?

-El ecosistema es muy débil, todavía es muy delicada la situación y cualquier cosa puede hacerlo retroceder. Pero es verdad que se han hecho muchos avances. Cuando empezamos, en Valencia estábamos en el desierto. No había grandes 'startups' ni figuras inversoras. Hay quien dice que gracias a que nosotros empezamos fueron saliendo más inversores y emprendedores. Nosotros en 2012 lanzamos nuestra primera sociedad de capital riesgo. Desde entonces, hasta el año pasado éramos la única sociedad de capital riesgo activa en la ciudad de Valencia.

«Los inversores locales todavía no han hecho muchos esfuerzos en startups»

-¿Cree que debería haber más fondos públicos para la aceleración?

-Los resultados atestiguan que los mejores proyectos vienen de las aceleradoras que tienen un impulso privado con intereses económicos alineados con los del equipo. También depende de la fase del ecosistema. Nosotros hemos pasado de la aceleración de los primeros pasos y ahora somos un 'venture capital real state'. Hay nuevas entidades públicas cada vez mejores trabajando en la fase inicial. Si los entes públicos se enfocan a esas fases iniciales, el inversor podría centrarse en una fase en la que el cliente ya tiene ventas.

«Los mejores proyectos son los que tienen capital privado con intereses económicos alineados»

-¿A qué se refiere con lo de la debilidad del ecosistema?

-La debilidad es innata en las empresas de reciente creación, ya que tienen pocos recursos, poco tiempo y cualquier factor externo puede borrarlas del mapa. No tenemos grandes empresas tecnológicas que hayan pasado de 'startups', como sí ha sucedido con Cabify en Barcelona. A su vez, los inversores locales no han hecho muchos esfuerzos. Cualquier coletazo macroeconómico podría acabar con toda la industria.

-¿Qué tipo de compañías son las que registran mayor mortandad?

-Hay un índice importante de mortandad en las empresas de nueva creación, incluso en las tecnológicas, pero éstas últimas tienen una ventaja competitiva en el mercado. Sin embargo, tiene otro componente de riesgo: compites a nivel global y puede llegar alguien del mundo anglosajón con más capital y comerse el mercado. Nosotros tenemos menos del 40% de mortandad. Como inversores no nos interesa el 60% de las que sobreviven, sino el 10% que puede llegar a convertirse en algo muy grande.

«No nos interesa el 60% de las firmas que sobreviven, sino el 10% que pueden ser líderes»

-¿Cuáles son los principales desafíos del ecosistema inversor valenciano?

-Son dos, principalmente. Uno, que todo lo que se ha hecho ya dé sus frutos. Es decir, que se visualice la consolidación de las empresas que empezaron y que sirvan como espejo donde mirarse. El segundo desafío es saber hacer bien las desinversiones para que la rueda gire. Necesitas que haya esas desinversiones para que vuelvan a haber apuestas nuevas. El proceso del lanzamiento y desinversión es muy largo, son empresas no cotizadas y de muy baja liquidez. Estos procesos están en torno a los diez años en España. Si empezamos a sembrar en 2012, los frutos no se empezarán a recoger hasta dentro de unos pocos años.

-¿Considera que las empresas valencianas están haciendo los deberes en términos de innovación?

-Es un momento muy interesante por la eclosión de la revolución digital y la inteligencia artificial. Es necesario como sociedad y comunidad autónoma participar de estas revoluciones cuanto antes o si no perderemos nuestro lugar en el mundo. No sólo las 'startups', el entramado empresarial valenciano debe ser consciente de que debe subirse al carro o desaparecerá del mapa. Empresas que facturan millones pueden desaparecer en cinco años por no sumarse a esta revolución.

«Todo lo que sembramos en 2012 no se empezará a recoger hasta dentro de unos pocos años»

-¿Todos los sectores deberían subirse por igual al carro de la revolución digital?

-Las mejores empresas del mundo son aquellas que más controlan el 'big data' y la inteligencia artificial, pero esto va a tocar todos los sectores. Las industrias de manufactura van a tener que pasar a ser empresas tecnológicas. El 'big data' y la inteligencia artificial proporcionan información que da más ventaja competitiva que el proceso de producción en sí.

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