Los dueños de Porcelanosa vuelven al negocio de los centros comerciales

Héctor Colonques, junto a un retrato con su hermano Manuel. /Manuel Molines
Héctor Colonques, junto a un retrato con su hermano Manuel. / Manuel Molines

El proyecto resucita junto a Blumaq el fallido Espai Comercial Vila-real, en el que sólo permanecen desde hace una década los Colonques y Soriano

Álvaro Mohorte
ÁLVARO MOHORTEValencia

El proyecto del centro comercial Espai Comercial Vila-real resurge de sus cenizas. Los dueños de Porcelanosa, frente a la cual se hará el complejo, han permanecido en la iniciativa desde su puesta en marcha y la larga travesía por el desierto que terminó por llevarla a liquidación en 2015. Precisamente en esa fase estaba cuando a los Colonques y Soriano se ha unido la empresa castellonense de repuestos y mantenimiento de maquinaria de obra pública Blumaq y socios del despacho Broseta, según adelantaba ayer Expansión.

Aunque se trata de un inversión reducida comparada con los movimientos del gigante azulejero, los dueños de Porcelanosa han seguido tras la caída del resto de accionistas originarios por medio de Austral 3, que cuenta con un 5% del proyecto y está participada por las sociedades de Manuel Colonques, presidente de Porcelanosa SA; su hermano Manuel, presidente de Grupo Porcelanosa; y las hijas del fundador, José Soriano.

Esta reactivación no es ajena a la aprobación el pasado febrero en el Ayuntamiento de Vila-real de las ordenanzas para el desarrollo del área donde se incluye la parcela con 434.000 metros cuadrados para uso industrial, 200.000 metros de comercial y 36.334 metros de uso hotelero. Esto hace prever un cambio frente a la idea original en lo que ya incluía espacio para hoteles, pero dividía el resto entre un centro comercial y de ocio y una gran superficie independiente, para la que llevó a tratarse la opción de Ikea.

50 millones de inversión original

En mayo de 2011 se llegó a poner la primera piedra, pese a los problemas de financiación que ya se advertían. Espai Comercial Vila-real requerirá una inversión por parte de los promotores cercana a los 50 millones de euros y su puesta en marcha quería contribuir a la generación de unos 4.500 empleos. Sin embargo, en febrero de 2012 los impulsores se replantearon el proyecto y paralizaron las obras.

Los accionistas de aquella primera propuesta eran el Banco de Valencia y Bankia, acompañados de la familia Soler, Salvador Vila y parte de los Lladró, además de los dueños de la azulejera de Vila-Real.

Los problemas del grupo Medi, gestor de la propuesta, se sumaron a los del resto de interesados, como la misma Bankia, heredera de Bancaja y primer accionista de Banco de Valencia, que fue intervenida en mayo de 2012. Ya con los nuevos gestores al frente, el banco asumió el 95% de la sociedad con una ampliación de capital de 127 millones, quedando el 5% en manos de los dueños de Porcelanosa. Espai Comercial Vila-real acumulaba unas pérdidas de 100 millones y en 2015 se decidió llevar a liquidación. En este punto es donde ha sido rescatada para su nueva puesta en marcha.