Ford ultima otro ajuste en Almussafes al seguir sin repuntar la demanda de vehículos

Carrocerías de vehículos preparadas para el ensamblaje en la factoría Ford de Almussafes. :: j, monzo/
Carrocerías de vehículos preparadas para el ensamblaje en la factoría Ford de Almussafes. :: j, monzo

La caída de ventas reduce un 4,5% la producción valenciana hasta verano y en diez días se planteará cómo sobrellevarlo

Á. MOHORTE VALENCIA.

La factoría de Ford en Almussafes sigue sin digerir la previsión desbordantemente optimista que le hizo enfrentar 2016 con personal y recursos suficientes para elevar su producción más de un 10%, hasta las 420.000 unidades anuales. Y es que la realidad no siguió esa senda y casi desde principios de año se vio que la reacción del mercado estaba muy lejos de esas cifras. Así se produjo una sucesión de ajustes hasta terminar con una producción de 390.000 vehículos y una medidas laborales que significaron la salida de 2.000 trabajadores entre eventuales y temporales a lo largo del pasado año.

Este ejercicio se preveía resolver parte del problema y mantener los números de 2016 (que llegaron a batir el récord de producción de la factoría), pero a principios de este mes la dirección ya trasladó a los sindicatos que las cuentas seguían sin salir y había que tomar medidas contundentes. En cuanto a producción, se optó por dejar de producir 85 vehículos diarios entre mayo y julio, lo que significa unas 5.500 unidades, menos, un 4,5% de la producción prevista inicialmente. En lo laboral, el efecto que ha tenido es la finalización de 38 contratos ayer viernes, mientras que a los 210 temporales que quedan les expira el contrato el 30 de junio.

Desde el sindicato mayoritario en al factoría, UGT, Carlos Faubel confía en que este colectivo sea renovado en verano, aunque reconoce la importancia de la reunión prevista para dentro de diez días entra dirección sindicatos. En ella se informará de la marcha de los números de la factoría y la necesidad de medidas para afrontarla.

Al margen del dato en sí, la situación es especialmente delicada en Almussafes si se tiene en cuenta que este nuevo escenario se produce coincidiendo con el aplazamiento de jornadas de producción que se acordó el año pasado y que significó que los trabajadores cobraran sin trabajar una serie de horas que se compensarían trabajando para satisfacer una hipotética mejora de la demanda en este ejercicio, algo que no se está produciendo por el momento.

Las malas ventas corresponden estrictamente al descenso de ventas en el mercado europeo continental, a pesar de la mejoría que se registró en los primeros compases de 2017. Además, no se puede atribuir directamente el caso ni al 'Brexit' ni a las políticas proteccionistas que plantea el presidente de EE UU, Donald Trump, ya que en ninguno de los dos se han concretado.

Motores, en ERE temporal

A su vez, este ajuste es independiente al de la planta de motores, situada en la planta de Almussafes pero con un funcionamiento a parte. En ese caso, el 30 de marzo se empezó a aplicar el expediente de regulación de empleo temporal (ERTE) por el que los 270 trabajadores de esa instalación están siendo afectados hasta abril de 2018 por una reducción de jornadas para sobrellevar, sin despidos, la reducción a la mitad de la carga de trabajo al dejar de fabricarse los motores para Jaguar-Land Rover.

El expediente arrancó el 31 de marzo, día en que se paró por completo la planta de motores, a lo que siguieron otras tres jornadas sin producción en abril, vendrán cuatro en mayo y seis en junio. A partir de la última semana de junio la producción caerá más del 50% y la planta perderá uno de los dos turnos de trabajo durante diez meses. En concreto, sólo funcionará por las mañanas y el ERTE será rotativo, de forma que los empleados trabajen las dos semanas que les toca de mañanas y vayan al paro las dos siguientes.

En mayo de 2018, se empezará a fabricar el motor del Maverick y, según Faubel, se recuperará el volumen de producción, el segundo turno y seguirá toda la plantilla. Mientras, Ford completará hasta el 80% del salario bruto de los afectados y el 100% de las extras y la antigüedad. También se acordó que programará, en 2018, sólo tres de los seis días pendientes de devolución por un recorte de jornada previo.

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