La previsión de producción de Ford en Almussafes pone en riesgo 240 empleos

Trabajadores de Ford Almussafes en el proceso de montaje de un vehículo. :: juanjo monzó/
Trabajadores de Ford Almussafes en el proceso de montaje de un vehículo. :: juanjo monzó

Dirección y sindicatos negocian un ERE temporal en motores, antes de fijar qué se hace con el resto de la plantilla de la factoría

Á. MOHORTE VALENCIA.

El futuro de la factoría Ford en Almussafes no es tan prometedor como se pensaba. El anuncio por parte de la compañía de que en 2017 la factoría valenciana tiene el objetivo de producir 400.000 vehículos, poco más que en 2016, confirma que la plantilla se encuentra ante un escenario complejo. La razón está en que la actual estructura laboral se formó en 2015 en función de una previsión para el siguiente ejercicio en la que se planteaba la producción de más de 420.000 unidades, una cifra muy alejada de la demanda real, lo que obligó a hacer ajustes ya el pasado año.

Después de prescindir de un millar de empleados eventuales y de los temporales con menos antigüedad acumulada, sindicatos y dirección acordaron conservar a los trabajadores que, trabajando en la empresa desde 2013, habían acumulado derechos para convertirse en indefinidos entre el presente año y el anterior. Se trataba de transformar 700 puestos de trabajo a cambio de compensar las jornadas improductivas y cobradas en 2016 por otras al recuperarse la demanda en 2017.

De este modo, unos 460 trabajadores que habían empezado entrado en 2013 y 2014 han visto transformada su situación laboral para convertirse en fijos en este tiempo. El problema surge ahora con los 240 restantes, que aún no han completado el tiempo de contratación que obliga a incorporarlos plenamente a la empresa y para los que la compañía no dispone de carga de trabajo que justifique su continuidad.

De hecho, a pesar de que se han recuperado entre febrero y marzo seis jornadas industriales por los días cobrados y no trabajados el pasado año, Carlos Faubel, representante del sindicato mayoritario en la empresa, UGT, confirma que se ha tenido que otro día previsto más no se va a poder recuperar por falta de actividad.

«La previsión de producción en ALmussafes que se ha anunciado es una buena cifra, pero está lejos de la de 2016», reconoce Faubel, que recuerda cómo fue sobre esa base de producción sobre la que se establecieron los acuerdos con la dirección para la reducción de temporales. «Ahora hay que negociar una solución para los 240 que se incorporaron en 2015 y no han acumulado una antigüedad que les permita ser indefinido, aunque hay que recordar que la cifra inicial era de 700», advierte el líder de UGT.

Sin embargo, lo que ya está encauzado es el futuro del personas de motores, ya que hoy se reúnen dirección y sindicatos para negociar las condiciones de un expediente de regulación de empleo temporal (ERTE) propuesto por UGT. La cuestión es evitar el despido de unos 140 trabajadores de la división de motores, formados específicamente para esa función por la compañía, al desaparecer uno de los dos turnos de trabajo a partir de mayo por el fin del contrato de suministro con Jaguar Land Rover.

Inicialmente, la dirección ofreció a la plantilla la posibilidad de trasladarse a otros centros de la compañía hasta que en mayo de 2018 se vuelva a tener carga de trabajo en esa planta para el montaje de los motores del Maverick, peor esa opción sólo fue solicitada con unas decenas de potenciales afectados.

Para evitar despidos, al no ser posible recurrir a días de paros que se puedan recuperar en el futuro (jornadas industriales), UGT propuso a la dirección aplicar un ERTE por el que 300 empleados de la planta de motores vean reducida su actividad durante esos meses, cuyos salarios fueran compensados por la empresa hasta cerca del 100%. A pesar de que esta posibilidad fue rechazada en asamblea en septiembre, Faubel asegura que la situación no ha evolucionado de la mejor manera.

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