El Siglo Valenciano, pionero de los grandes almacenes

Interior de los almacenes El Siglo Valenciano, en 1911.:: rafael solaz/
Interior de los almacenes El Siglo Valenciano, en 1911.:: rafael solaz

Fundado en 1879 y situado en la calle de la Paz, fue el primer establecimiento en concentrar una gran oferta textil en un inmenso edificio con ascensor, algo aún no visto en la ciudad

BEATRIZ LLEDÓ

A mediados del siglo XIX el mercado y las bulliciosas calles adyacentes eran el alma del comercio en Valencia. La ciudad decimonónica estaba repleta de pequeñas tiendas de barrio cuando llegaron los ecos de la Revolución Industrial. La apertura de bazares en los que se podía encontrar desde juguetes y menaje para el hogar hasta cristalería y piezas de arte supuso una bocanada de modernidad en el ocaso de aquel siglo. La recién inaugurada calle de la Paz, junto a San Vicente y la desaparecida Zaragoza se afianzaban como eje comercial. Y en ese contexto, en 1879 se funda El Siglo Valenciano, en la moderna vía de San Fernando, el corazón del Cap i Casal.

El Siglo Valenciano se considera el primer gran almacén textil instalado en la ciudad. Comparable, salvando las distancias, a los majestuosos Fayette parisinos, los Harrods de Londres o Can Jorba de Barcelona, supuso una auténtica revolución. Unas galerías de tres pisos en las que se podía encontrar cualquier tejido de gran calidad, desde lanas, punto, telas estampadas y mantas hasta mantones de Manila y camisas. Género tanto para señoras como caballeros. Al por mayor y al por menor. Y con un trato personalizado que encandiló a las familias valencianas.

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El nuevo negocio, inmenso y con una oferta nunca vista, se instaló en un edificio en el que nada era aleatorio. De estructura metálica, contaba con un gran patio central al que daban todas las plantas diáfanas. En lo alto, una claraboya que dejaba entrar luz natural, unas amplias escaleras y el primer ascensor instalado en Valencia que favorecían el flujo de los clientes y la racionalización de los espacios.

Entrar al Siglo Valenciano era adentrarse en un mundo totalmente nuevo y desconocido hasta el momento. El establecimiento se convirtió en un referente, eso sí solo del textil. No será hasta la década de 1950 cuando se introduzcan los grandes almacenes con productos de lo más variados y que se asemejan al concepto actual.

Mientras tanto, seguían surgiendo importantes casas textiles en una zona que se consolida como centro comercial. La calle San Vicente, con grandes negocios y tiendas para los valencianos más pudientes, que contrasta con la del mercado, más popular. «No hay que olvidar los almacenes La Isla de Cuba, en el chaflán de la plaza de la Reina con San Vicente, así como El Águila, que fue todo un acontecimiento, en un lugar muy importante como la calle de la Paz y con la modalidad de 'prêt à porter'», explica Julio Cob, autor del blog 'Valencia en blanco y negro'. El comercio contaba, además, con una sección de guantería y otra de sombreros. E introdujo el etiquetado del precio en la propia prenda. En 1901 un traje costaba entre 17,50 a 90 pesetas y una capa de paño superior entre 20 y 130 pesetas. Los guantes de piel valían 2,75 pesetas.

Primer escaparate con luz

Otras tiendas emblemáticas de aquella Valencia que apuntaba a la modernidad eran el Bazar Giner, con sus estantes repletos de juguetes, o la popular Casa Conejos, tienda de sastrería y confección, «que fue el primer comercio que ofreció a su clientela la luz eléctrica, lo que causó gran impacto. Su escaparate fue muy admirado», relata Cob.

A partir de los años 50 Lanas Aragón, de la emprendedora familia Martínez Colomer, se alza como la gran firma del comercio valenciano. Junto a su segunda marca, Ademar, brilla en Valencia. «Es todo un fenómeno», opina Cob. Aunque también estaba Casa Gay, en la calle Ruzafa, con todo para el hogar, es la inauguración de Galerías Todo, en marzo de 1962, la que revoluciona el mercado. Tal y como su propio nombre indica, ofrece productos muy variados, al estilo de los grandes almacenes norteamericanos. El negocio estaba situado en la avenida del Oeste, con 130 secciones especializadas distribuidas en cuatro plantas, horario ininterrumpido sin cerrar a mediodía, una de las primeras escaleras mecánicas de la ciudad, era de capital valenciano y los dependientes iban uniformados. Marcó un antes y un después.

El Corte Inglés de la calle pintor Sorolla, inaugurado el 23 de abril de 1971, también supone otro hito. La apertura del «mayor y más moderno centro comercial de España» supuso un motor para la zona de la calle Colón y un fuerte impulso para Valencia. La cadena ya contaba por aquel entonces con presencia en Madrid (con tres centros), Barcelona, Sevilla y Bilbao. Sus cifras mareaban: un edificio de 11 plantas, cinco de ellas bajo tierra, 48 tramos de escaleras mecánicas que podían trasladar hasta 32.000 personas a la hora y seis ascensores. Su presidente, Isidoro Álvarez, ultimó todos los detalles y estuvo presente en una inauguración que presidió el fundador de la firma, Ramón Areces.

El temor de los comerciantes ante este gigante se disipó pronto. El Corte Inglés fue una locomotra económica para la zona, en la que comenzaron a instalarse numerosas tiendas, como Galerías Preciados, el primer negocio que estableció, por ejemplo, la celebración del Día de la Madre y el de San José para incentivar el consumo. También introdujo las rebajas. «La competencia directa entre ambas empresas era, sobre todo, nacional. En Valencia nació a la sombra de El Corte Inglés y tuvo, de hecho, una vida mucho más corta», reflexiona Cob. No en vano, la firma de Areces acabaría adquiriendo sus propiedades inmobiliarias en 1995. La llegada del Corte Inglés fue un gran foco de atracción y erigió a la calle Colón en una de las principales arterias comerciales, como hace un siglo lo fueron San Vicente y La Paz.

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