Los empresarios valencianos en EEUU, sobre los aranceles de Trump: «Ha sido peor que conducir con niebla»
Con un 2,5% del PIB regional y más del 7,5% del total de sus exportaciones, la Comunitat es la segunda autonomía más dependiente del país norteamericano tras el País Vasco
«Ha sido peor que conducir con niebla». Así ha descrito Daniel Soler, director financiero de Power Electronics, este martes en el Salón de Actos de Cámara Valencia, el resumen más claro y crudo de lo que muchos empresarios valencianos han vivido en los últimos meses ante la política comercial estadounidense. Y no ha sido sólo una queja, sino el punto de partida de una conversación franca, directa y de alto valor estratégico sobre cómo las empresas de la Comunitat están navegando un escenario que cambia cada semana.
En ese sentido, la XV edición del Foro Empresarial España-EEUU ha reunido a más de un centenar de representantes empresariales, expertos económicos y responsables institucionales para examinar un entorno comercial que, pese a su volatilidad, sigue siendo una de las grandes palancas de internacionalización valenciana. El encuentro, respaldado por la Spain–U.S. Chamber of Commerce y CaixaBank, ha ofrecido tres horas de análisis, datos, predicciones y, sobre todo, experiencias reales de quienes ya están compitiendo allí.
Porque si hay algo que ha dejado claro el foro es que la relación entre la Comunitat Valenciana y Estados Unidos no es marginal, pues es la segunda autonomía más dependiente del mercado norteamericano tras el País Vasco, según la economista de CaixaBank Isabela Lara White, con 2,5% del PIB regional y el 7,75% de todas las exportaciones mirando hacia ese destino. Si bien, España y la propia Comunitat se sitúan, en sintonía con la UE, como entre los menos expuestos al shock arancelario.
Así, tras la apertura institucional de José Vicente Morata, presidente de Cámara Valencia, y del exembajador Alan D. Solomont, llegó el turno de la radiografía de la economista de CaixaBank Research Isabela Lara White, a quien dio paso Pablo García Macías, director ejecutivo de las Oficinas de Representación Banca Internacional del banco, quien ha recordado que la entidad ha vivido «tres presidentes, un covid y un cambio regulatorio permanente».
La economista ha dividido su presentación en dos bloques, con el primero —los aranceles de la nueva etapa Trump— como el que más expectación ha despertado. La incertidumbre, según ha explicado, es el gran enemigo, no sólo por los tipos (un arancel promedio del 14,4%, susceptible de variar), sino por la imprevisibilidad: «Lo sorprendente ha sido lo errático y alborotado de sus anuncios y el proceso».
Sea como fuere, Estados Unidos recauda ya más del doble en aranceles que hace un año, pero no está resolviendo sus desequilibrios: el déficit comercial sigue alto, en torno al 6-7%, y las importaciones han aumentado respecto al año anterior. Lo que sí ha cambiado es el origen: las compras a China caen un 18%, mientras que las procedentes de la UE suben entre un 10% y un 15% por el efecto anticipación.
El impacto para España es moderado: las exportaciones a EEUU pesan un 1,14% del PIB y, por ejemplo, un alza de 15 puntos en aranceles restaría un 0,2% al crecimiento. Si bien, el impacto es mínimo y, en todo caso, la foto cambia por industrias, con la farmacéutica es la más expuesta, tanto a nivel español como europeo.
La voz de las empresas valencianas implantadas en EEUU
El siguiente plato fuerte de la mañana ha sido la mesa 'Desde la experiencia: estrategias para invertir en USA', moderada por Gemma Cortijo, directora ejecutiva de la Cámara de Comercio USA–España, en la que cuatro empresas valencianas —Zummo, DAS Audio, Importaco y Power Electronics—, con décadas de experiencia en Estados Unidos, han mostrado sus estrategias y relatos sobre cómo se compite en la primera economía del mundo, con adaptación, innovación, paciencia y una mentalidad aprendida a golpe de realidad como las principales claves.
En ese sentido, Carlos Castejón, director comercial de Zummo, ha recordado que la empresa dio el salto en 2005 y que, desde entonces, Estados Unidos representa ya el 20% de su facturación. Su gran aprendizaje fue la necesidad de reinterpretar el producto desde la mirada del consumidor estadounidense: «Allí el cítrico más consumido es el limón. Cuando llegas a un mercado así te das cuenta de todo lo que puedes mejorar». Zummo apostó por una filial no productiva en Miami, un equipo estable y un proceso de adaptación que incluyó funcionalidad, autolimpieza y nuevos canales de venta. Y sobre los aranceles, Castejón ha sido claro: «Nos preocupamos, pero no nos precipitamos. El impacto no fue tan grande».
Y si Zummo hablaba de adaptación de producto, Manuel Peris, consejero delegado de DAS Audio, lo ha hecho de cultura y talento. Para la compañía, presente desde hace más de 30 años en Miami, la implantación estadounidense no fue opcional: «Si queríamos ser alguien en el mundo, teníamos que ser alguien allí». Desde entonces, DAS Audio ha construido una posición sólida en un mercado extremadamente competitivo, donde la innovación es imprescindible y donde la exigencia laboral marca el ritmo: «Las nóminas son muchísimo más caras, pero el perfil profesional es más agresivo, más 24/7».
Sobre los aranceles y la política de «Buy America», Peris ha subrayado que el problema no es tanto la demanda como la suma de obstáculos superpuestos. Aun así, mantiene un optimismo realista: «Sigue siendo un mercado espectacular donde prima la calidad».
Por otro lado, pocas empresas conocen Estados Unidos tan de cerca —y tan desde el origen— como Importaco. Su presidente, Toño Pons, ha recordado los primeros viajes de la compañía a la California rural en los ochenta para asegurar el suministro de frutos secos. Para ellos, el impacto arancelario fue especialmente duro: «La almendra llegó a estar al 25%. El incremento era exponencial». Sin embargo, Pons ha insistido en que el gran desafío del sector alimentario es la proximidad al proveedor, los eventos climáticos, la disponibilidad de agua y una logística global cada vez más tensionada: «Cada vez que Trump habla, nos pueden cambiar las condiciones en un segundo». Su receta: presencia física, flexibilidad y una vigilancia constante del tipo de cambio y de las navieras.
Si bien, la intervención de Daniel Soler fue la más contundente respecto al escenario arancelario —«peor que conducir con niebla» —, pero también la más ambiciosa en cuanto a estrategia. Con un 60% de su facturación mundial en EEUU, unos 800 millones de euros previstos, Power Electronics ha construido su éxito sobre tres pilares: innovación continua, vocación extrema de servicio y rapidez en la toma de decisiones gracias a su estructura familiar. El mayor reto, ha explicado, fue el choque cultural: modelos de incentivos, gestión del talento y costes laborales muy superiores. También la logística y la fiscalidad en un país donde «no te regalan nada». Pero su visión es expansiva: energía solar, almacenamiento energético, data centers y carga de vehículos eléctricos. Y, sobre todo, una conexión clave con el talento formado en Valencia.
Un foro que reafirma un vínculo estratégico
En definitiva, el foro deja como poso el recordatorio de la dimensión real del vínculo entre ambos países. Con 167 empresas valencianas presentes en Estados Unidos, cifra que representa más del 10% de todas las españolas allí implantadas, los flujos comerciales muestran una relación intensa: más de 1.010 millones de euros en exportaciones desde la provincia de Valencia entre enero y agosto de 2025 y una creciente inversión mutua.
Así, la frase de Solomont en la inauguración resume la visión institucional, «los lazos entre ambos países no solo se mantienen, sino que se refuerzan» y la de Daniel Soler resume la visión de los empresarios, «seguir adelante, incluso cuando la política comercial parece niebla espesa». Entre ambas, Valencia consolida su posición en un mercado ultracompetitivo para el que quiere estar mejor preparada que nunca.