Los empresarios hacen frente común por la ampliación del Puerto que cuestiona Ribó

El presidente Ximo Puig conversa, ayer, con José Vicente Morata, María Dolores Guillamón y Salvador Navarro. / j. monzo
El presidente Ximo Puig conversa, ayer, con José Vicente Morata, María Dolores Guillamón y Salvador Navarro. / j. monzo

Morata reclama que las inversiones en el recinto se consensúen «para que bajo ningún concepto se retrase su ejecución»

INÉS HERREROVALENCIA.

Los empresarios escenificaron ayer un frente común en defensa del Puerto de Valencia y de las futuras obras en la ampliación norte del recinto cuestionadas por el alcalde de la ciudad, Joan Ribó. En presencia del presidente Ximo Puig y los consellers Rafael Climent (Economía), Vicent Soler (Hacienda) y Arcadi España (Política Territorial), los empresarios aprovecharon el tradicional almuerzo de inicio de curso organizado por las Cámaras de Comercio de la Comunitat para cerrar filas en torno al Puerto, con un respaldo expreso a los planes de crecimiento de la institución que preside Aurelio Martínez, quien también participó en ese encuentro.

En su intervención, el dirigente cameral José Vicente Morata defendió que se trata de «un potente motor económico y de empleo» y reclamó que «las decisiones de inversión sobre el Puerto de Valencia sean consensuadas para que bajo ningún concepto se retrase su ejecución».

Ese fue también el sentir de buena parte de las aportaciones empresariales, en las que también se cuestionó el trato desfavorable que recibe el recinto valenciano, en términos de inversiones estatales, en relación a otros competidores como el Puerto de Barcelona. «Se ha manifestado el apoyo de todos los sectores al Puerto», constató Cristóbal Aguado, presidente de AVA, quien recalca que «no se entiende que en un proyecto de construcción en el que lo más importante está hecho, haya ahora ataques burocráticos».

Puig achaca a la falta de presupuestos estatales el incumplimiento de mejorar la financiación La desigual fiscalidad o el atasco de licencias, entre las preocupaciones del mundo económico

Esas manifestaciones, en público y en privado, llegan semanas después de que Ribó cargase contra la construcción del acceso norte a la instalación a través de un túnel submarino que conecte la V-21 con los muelles portuarios y evite a los camiones un rodeo de cuarenta kilómetros. Y reclamase, además, un nuevo estudio de impacto ambiental para las obras de la construcción de la terminal de contenedores en los terrenos de la ampliación norte, inaugurados en abril de 2012.

Puig y sus consellers tomaron nota del malestar empresarial por la oposición a la ampliación portuaria por parte del edil de Compromís. Y fue Arcadi España, titular de Política Territorial, quien tomó la palabra para reiterar la apuesta del Consell por «buscar espacios de diálogo entre todos los implicados para poder conjugar la sostenibilidad medioambiental con el desarrollo del Puerto, siempre desde el consenso».

También el presidente se pronunció en esa misma línea de compatibilizar el respeto a las exigencias municipales con el respaldo a la competitividad de un recinto considerado fundamental para la economía.

Al año de reclamar a Puig que aprovechase el cambio de Gobierno para lograr que sus compañeros de partido atendiesen reivindicaciones históricas de la Comunitat como aumentar la financiación e inversiones que se reciben del Estado, empresarios y gobernantes volvieron a reunirse sin avances al respecto.

La justificación para incumplir su promesa de resultados en el último año de la legislatura fue, según distintos participantes en el encuentro, que sin un Gobierno y sin cuentas estatales, poco puede hacerse, tesis que suscriben los empresarios.

En esta ocasión, la necesidad de tener Gobierno y la desigual fiscalidad entre las autonomías se hicieron hueco entre las reivindicaciones clásicas del empresariado, representado por las Cámaras, la CEV, el Puerto o Fundación Conexus y firmas de la talla de Porcelanosa, Ford, Mercadona, Consum, Balearia, Dacsa, Ribera Salud o Torrecid.

Junto a infraestructuras estratégicas como el Corredor Mediterráneo o el corredor ferroviario Sagunto-Zaragoza-Cornisa Cantábrica, se puso el foco en la falta de mano de obra cualificada en agricultura, construcción o industria, en el atasco en la concesión de licencias y en la necesidad de defender la citricultura.

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