Una empresa valenciana más allá del poder nuclear

Instalaciones del ITER, en construcción en Cadarache (Francia). / LP
Instalaciones del ITER, en construcción en Cadarache (Francia). / LP

El negocio de la familia Dominguis creció con la apertura de centrales nucleares y hoy lo hace con su desmantelamiento y propuestas alternativas La compañía GDES, especializada instalaciones de alta seguridad, participa en el mayor experimento atómico del mundo

valencia. Confirmar experimentalmente las teorías es lo que las convierte en certidumbres. Esta es la base del llamado método científico, que consiste en observar sistemáticamente, medir y experimentar para así poder formular, analizar y modificar la hipótesis de la que se partió para alcanzar una verdad. Sin embargo, cumplir con estas condiciones no es tarea fácil en todos los casos, y es especialmente complicado cuando de lo que se trata es de un experimento en el campo de física como la fusión del átomo.

A día de hoy, se trata del mayor experimento científico del mundo a gran escala con el que se intenta demostrar la posibilidad científica y tecnológica de generar la reacción contraria a la que se produce en una central nuclear, en la que se practica la fisión, la división de los núcleos de uranio. Para esto se está construyendo el Reactor Termonuclear Experimental Internacional (ITER, por sus siglas en inglés) en la localidad francesa de Cadarache (Francia). El proyecto se planteó en 1986, pero está ahora en plena construcción con un presupuesto de 24.000 millones de euros, convirtiéndolo en el quinto proyecto más costoso de la Historia, después del Programa Apolo que llevó al hombre a la Luna, de la Estación Espacial Internacional, del Proyecto Manhattan que llevó a la construcción de la bomba atómica y del desarrollo del sistema de ubicación por medio de satélites GPS. Pues en esa puerta hacia la Historia ha entrado la empresa valenciana GDES (antiguo Grupo Dominguis), que ha sido elegida para la aplicación de revestimientos específicos en el edificio del propio ITER, además de en las instalaciones complementarias. La organización de la Unión Europea que gestiona la aportación de los países miembros y la construcción de la plataforma del proyecto ha contratado concretamente los servicios de la Unidad de Tratamiento de Superficies de GDES.

El servicio se ejecutará durante los próximos tres años y medio y en él trabajarán hasta 40 trabajadores de su filial francesa. El proyecto ITER (en latín 'el camino') es uno de los más ambiciosos del mundo en el campo de la energía. Cuenta con la colaboración de 35 países para fabricar el primer dispositivo de fusión, a escala industrial, para demostrar su viabilidad como fuente de energía a gran escala y libre de emisiones de carbono, basándose en el mismo principio por el cual el sol y las estrellas generan su energía.

La compañía nació en 1932, fabricando pintura, y en los 60 se centró en productos industriales

Entre los diferentes revestimientos que se aplicarán destacan principalmente los descontaminables y no descontaminables, anticarbonatación, de alta resistencia química y tráfico pesado, de alta resistencia a la irradiación, con requerimientos adicionales de conductividad electroestática y resistentes a aceites y elementos químicos específicos.

La compañía de la que es CEO Héctor Dominguis participó en la construcción de las principales centrales nucleares españolas a finales de los años 70, en su mantenimiento y, actualmente, en su desmantelamiento. Es en el desmantelamiento dónde GDES es referente en Europa siendo empresa participante en la ejecución de diferentes proyectos no solo en España sino también en Italia y Reino Unido.

Poco tiene que ver en lo que se ha convertido hoy la empresa con Pinturas J. Dominguis, la firma que fundó en 1932 Joaquín Dominguis Cardona, aunque ya en los años 60 del siglo pasado evolucionó hacia la pintura industrial, tras la entrada de su hijo José, actual presidente de la compañía.

Con la apertura de las primeras centrales nucleares en España, la familia constituyó en 1977 Lainsa, centrada en los trabajos de descontaminación nuclear, y se adentró en 1983 en el negocio de productos antiincendios. Por esas fechas, se inician en las actividades de desmantelamiento de instalaciones nucleares y radiactivas, para pasar en 2005 a realizar limpiezas químicas en el territorio nacional y entrar en el mercado italiano en la protección radiológica.

Aunque la gran apuesta fue la entrada en Francia, la gran potencia nuclear europea. Desde hace más de una década se ha hecho fuerte allí en servicios de limpieza química, desarrollo tecnológico, tratamiento de superficies y desmantelamiento de instalaciones, siendo la única empresa europea no francesa que posee la certificación CAEAR para llevar a cabo trabajos de desmantelamiento para el Comisionado de la Energía Atómica gala (CEA).

Más