La economía sigue su enfriamiento

Un trabajador en un centro de empleo. / LP
Un trabajador en un centro de empleo. / LP

Empresarios y expertos advierten de que el 10-N llega entre malos datos para el empleo, las exportaciones y el PIB valenciano La Comunitat se aproxima a las elecciones en peor situación que la media española

ÁLVARO MOHORTE

Valencia. En 50 días los valencianos están convocados a votar en plena marejada. Tanto la economía valenciana como la española viven inmersas en una desaceleración que muestra sus dientes cuando todavía no han terminado de cicatrizar algunas de las heridas de la gran crisis de 2008. Pero hay una diferencia: la Comunitat está peor que la media nacional.

Según las últimas previsiones del centro de estudios de las antiguas cajas de ahorro, Funcas, en el conjunto de 2019 la economía valenciana podría crecer en torno al 2%, siempre por debajo de la media española, una situación bastante habitual desde 2015. De hecho, junto a Baleares y Canarias, la Comunitat es la que registró una evolución más negativa de la productividad por ocupado en 2018, tendencia que se mantendrá en 2019, según el organismo.

El director adjunto del Instituto Valenciano de Investigaciones Económicas (IVIE), Joaquín Maudos, puntualiza además que las administraciones encontrarán dificultades para tomar medidas, al tener que prorrogar presupuestos. El caso es más significativo es el del Estado, ya que se está trabajando con los de 2018, elaborados por un partido distinto al que gobierna y planteados para un ejercicio expansivo, cuando 2019 es de desaceleración.

La autonomía encabezó la subida del paro en el país incluso en el turístico mes de agosto

En materia de empleo, la bonanza de años pasados parece desterrada. De hecho, la Confederación Empresarial Valenciana (CEV) lamenta que en agosto, el mes grande de la primera industria valenciana, el turismo, la Comunidad encabezó el ranking autonómico de subida del paro, en términos absolutos y relativos. Además, el efecto fue generalizado en las tres provincias y en tres de los cuatro sectores: industria, construcción y servicios.

En su conjunto, los condicionantes estacionales y de especialización sectorial tienen un importante peso en la evolución del paro en los meses de agosto, pero a la organización le preocupa, y mucho, el diferencial del aumento del paro registrado en la Comunitat con respecto a la media nacional. Concretamente, 3,2 puntos porcentuales en construcción; 2,7 puntos porcentuales en industria y 1,2 puntos porcentuales en el macro-sector servicios.

Con este contexto, su presidente, Salvador Navarro, asegura que «necesitamos un Gobierno, del signo que sea o de los signos que sea, estable y fuerte para prevenir y anticiparnos a la que nos va a venir, que, indudablemente, ya está en marcha». En todo caso, «que España se encamine hacia unas nuevas elecciones generales va a suponer varios meses más de parálisis, con lo que esto supone para las inversiones, el empleo, la falta de presupuestos y el problema de financiación que castiga especialmente a esta Comunidad».

Por su parte, el departamento de estudios de Cámara Valencia apunta a que el comercio exterior está estancado y no contribuye positivamente al crecimiento del PIB. En los cuatro primeros meses de 2019 las exportaciones sólo crecieron un 0,7%, destacando sobre todo la debilidad europea.

La distribución comercial mantiene un ritmo de crecimiento moderado pero estable, gracias al alza en el consumo de alimentación y bienes no duraderos. Sin embargo, el estancamiento del consumo de bienes duraderos apunta indicios de debilidad en la confianza del consumidor y en su comportamiento a medio y largo plazo.

Incluso el clásico refugio de la economía valenciana, el turismo, se resiente por el estancamiento del número de visitantes extranjeros, sobre todo en la provincia de Alicante, el cual se ve compensado parcialmente por el auge del turismo nacional. La recuperación de destinos del norte de África es la causa de esta situación, en la que no se encuentra la provincia de Valencia, donde el turismo foráneo sigue creciendo por encima del local.

En todo caso, dado que la evolución de los precios hoteleros está siendo más limitada este año, lo que contrasta con un aumento de los costes para el sector, las expectativas empresariales apuntan un peor comportamiento de la rentabilidad del sector turístico.

¿Algo más? Pues sí. La agricultura vive malos momentos con pérdidas de hasta 305 millones en la pasada campaña citrícola por los bajos precios y la actividad industrial se ha visto afectada por el estancamiento de los mercados exteriores y la desaceleración de la demanda interna, aunque la Comunitat crece ligeramente por encima de la media española, impulsada sobre todo, por la industria química, madera y mueble y aparatos eléctricos y electrónicos. Un clavo ardiendo al que agarrase.