Distinguirse ante el consumidor, hacer marca y explotar nuevas formas de vender

REDACCIÓN

La Convención Citrícola organizada por el PSPV-PSOE se ha dividido en cinco mesas de debate, centradas cada una de ellas preferentemente en aspectos relacionados con Estructuras Agrarias, Mercado de Origen, Mercados de Destino, Cadena Comercial y PAC y Retos y Oportunidades.

En resumen, las conclusiones inciden preferentemente en la necesidad de ganar rentabilidad por las únicas vías posibles: vender a mejor precio y contener los costes.

El segundo aspecto, el de los costes, incide de lleno en las carencias debidas a la singular estructura productiva, marcada por el minifundismo que está llevando al abandono de tierras. Por ello se postula que las instituciones se comprometan en hacer todo lo posible para que se puedan superar estos inconvenientes de partida, porque hay que adaptar las explotaciones agrarias y promover que ganen dimensión para ser competitivas. La Ley de Estructuras Agrarias, recientemente aprobada en Les Corts, puede contribuir a incentivar muchos cambios, pero hace falta suficiente presupuesto.

En cuanto al aspecto de los precios, ahora ruinosos, se acusa muchas veces que vienen marcados de arriba abajo y por eso el primer eslabón, el del agricultor, es el que se conforma con 'lo que queda', cada vez menos. Entonces ¿hay poco que se pueda hacer? Al contrario, mucho terreno virgen. Muchas de las conclusiones apuntan a distinguirse ante el consumidor final, comunicarle mejor valores para que elija lo nuestro, poner en juego factores emocionales, crear marcas, echar mano de todas las herramientas del marketing, relanzar la ahora desaprovechada IGP 'Cítricos Valencianos' y la marca 'Naranjas de Valencia', y desde luego redescubrir y aprovechar al máximo todos los canales de venta, apoyar la digitalización y explotar nuevas formas de vender.