La desaceleración empieza a pasar factura a las familias y a las empresas valencianas

Contenedores a la espera de ser embarcados en el puerto de Valencia. / REUTERS/Heino Kalis
Contenedores a la espera de ser embarcados en el puerto de Valencia. / REUTERS/Heino Kalis

El crecimiento de las exportaciones se frena y las de Ford caen un 11%, mientras aumentan un 26% las personas en quiebra

Á. MOHORTE

La recuperación empieza dar síntomas de debilidad. La semana comenzó con un dato abiertamente malo sobre el empleo: el mes pasado fue el peor enero de los últimos cinco años en la Comunitat al sumar 9.369 desempleados más, un incremento de 2,57% respecto a diciembre del año anterior, según datos del Ministerio de Trabajo. Este tirón del desempleo no responde sólo a la estacionalidad, sino que es síntoma de la desaceleración económica, según advertía la Confederación Empresarial Valenciana (CEV).

Esta situación, se suma al hecho de que ese mismo periodo se saldó con la baja de 2.066 autónomos valencianos, una caída cinco veces superior a la registrada en enero de 2018. ¿Más datos? Las familias y empresas que se declararon en concurso de acreedores sumaron en la Comunitat Valenciana 756 durante todo el 2018, según el INE. En el caso de las mercantiles, el número de afectadas bajó un 4,2%, pasando de 616 a 590, pero los particulares han aumentado un 26%, elevándose de un año a otro desde los 131 de 2017 a 166, el año pasado.

Aunque el sector turístico está encajando la competencia de los países del norte de África, lo cierto es que el visitante está reduciendo el número de noches y no hace a la Comunitat dejar de llevar el farolillo rojo del gasto turístico más bajo entre los principales destinos españoles. Y si este motor no parece tirar todo lo bien que se quisiera; el otro, la automoción, da claros síntomas de debilidad.

El año pasado, las exportaciones de Ford Almussafes han caído un 11% en 2018, sobre todo en el mercado europeo, Turquía, México y Australia, pero el hecho de que la multinacional haya sido «la primera» en tomar decisiones sobre el futuro del automóvil sitúa a la industria de la Comunitat en un mejor estado de competitividad, según el presidente de Cámara Valencia, José Vicente Morata. Una forma de valorar el volumen de agua en el vaso: medio lleno o medio vacío.

De hecho, la evolución de las exportaciones de vehículos, el principal sector exportador de la Comunitat, estará condicionada este año por los ajustes que hará Ford en Europa, no solo en producción sino en tipo de vehículos, y por la desviación de las ventas del mercado europeo a otros mercados con mayor demanda, según recoge un informe sobre comercio exterior y perspectivas elaborado por la cámara valenciana.

Objetivo: no perder

Las previsiones apuntan que a lo largo de 2019 se mantendrá el crecimiento moderado de las exportaciones de bienes y una progresiva desaceleración del dinamismo de las importaciones y, aunque no se espera una contribución positiva al crecimiento del PIB, el deterioro del saldo comercial será menor que el año pasado, según la Cámara.

Las previsiones apuntan a un crecimiento de las exportaciones similar al registrado en 2018 -un 2,8 % hasta noviembre-, por los efectos en la demanda del reducido crecimiento de la economía europea, el mantenimiento del dinamismo de las exportaciones valencianas a EE UU, el impulso de las ventas a Canadá y Japón por los acuerdos de libre comercio de la UE y el dinamismo de Latinoamérica y África.

Advierte el informe de que el mayor dinamismo de los mercados emergentes permitirá un mayor crecimiento de las exportaciones valencianas a esos países y el esfuerzo exportador de las empresas valencianas impulsará las ventas a medio y largo plazo. En este aspecto señala que el número de empresas exportadoras ha aumentado entre enero y noviembre de 2018 un 4,2% hasta las 22.996, y las empresas que exportan regularmente ha subido un 3%, hasta las 7.656.

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