Culpan de la subida del IPC a la fruta, que está más barata en el campo

Izquierda, recolección semi mecanizada de melocotones, que se pagan como mucho a 40-45 céntimos el kilo en el campo. Arriba, precios auténticamente de récord en una frutería selecta; los melocotones a 5 euros el kilo y las cerezas, a 16. / lp
Izquierda, recolección semi mecanizada de melocotones, que se pagan como mucho a 40-45 céntimos el kilo en el campo. Arriba, precios auténticamente de récord en una frutería selecta; los melocotones a 5 euros el kilo y las cerezas, a 16. / lp

Las cooperativas piden al Gobierno que intervenga ante una situación calamitosa y equilibre la cadena de comercialización | Cirilo Arnandis plantea que «el fuelle de las explotaciones frutícolas se ha agotado» y pide una intervención enérgica de las Administraciones

V. LLADRÓVALENCIA.

Según los datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), las frutas frescas (junto al petróleo) estarían detrás del repunte de la tasa interanual del IPC de julio. Pero los productores hortofrutícolas se preguntan: ¿cómo puede explicarse esto, si a nosotros nos pagan en el campo precios de miseria?

Cualquiera que se acerque a las fruterías y los lineales fruteros de los supermercados conoce en su propio bolsillo que el dato abstracto del IPC es bastante cierto: la fruta está cara en los puntos finales de venta al público. Ahora bien, también es cierto que lo que llega tan caro al final de la cadena se paga muy barato al principio de la misma, al agricultor.

Una vez más, la eterna paradoja de las grandes diferencias de precios en productos agrarios, que cada vez se agudizan más, y, al mismo tiempo, la evidencia de que la ley de la cadena agroalimentaria, que con tantos parabienes se puso en marcha, a la hora de la verdad sirve de bien poco. Por no decir que nada.

AVA lamenta que no se planteara a Sánchez ningún problema del sector hortofrutícola

Esta coyuntura tan contradictoria, tan lesiva para los agricultores (y también para los consumidores) y al mismo tiempo tan compleja y difícil de superar, ha llevado a que desde la organización cooperativa (Cooperativas Agroalimentarias de España) se haga «un llamamiento a las autoridades competentes para que analicen en detalle la situación del mercado».

El valenciano Cirilo Arnandis, presidente del Consejo Sectorial de Frutas y Hortalizas de Cooperativas Agroalimentarias, ha señalado que «las cooperativas y los productores no pueden entender ni aceptar que se esté achacando el repunte de la tasa interanual del IPC de julio al comportamiento de precios de la fruta pagados por los consumidores, mientras que los agricultores padecen este verano una situación de crisis en origen, con remuneraciones que se sitúan muy por debajo de sus costes de producción».

Arnandis, que es también presidente de la cooperativa agrícola de L'Alcúdia y de la federación de cooperativas agrarias de la Comunitat Valenciana, ha señalado además la existencia de determinadas circunstancias de saturación de mercados y presión «que están obligando en muchos casos a que los agricultores entreguen sin precio su producto al comercio o la industria».

Para Arnandis, la deprimente situación actual de la producción frutera «dista poco de la que han sufrido también este año las zonas de fruta de hueso más tempranas o del contexto calamitoso en este momento de los productores de ciruela, o de la crisis padecida por otras producciones frutícolas como los cítricos, que han cerrado esta campaña con uno de los peores balances de su historia, o la manzana que también atravesó serias dificultades».

La generalización de negativas campañas fruteras siembra el pesimismo en el sector, por lo que Cirilo Arnandis señala que «más allá de las reformas que tengan que acometer los propios interesados para paliar desajustes estructurales, la situación de desequilibrio de fuerzas del sector y la inequidad en el reparto del valor a lo largo de la cadena agroalimentaria requieren una intervención más enérgica por parte de las administraciones públicas».

Por otro lado advierte que «la debilitación del tejido productivo en el sector de la fruta se prolonga demasiado y el fuelle de las explotaciones familiares se ha agotado, como lo demuestran los arranques de plantaciones que se están registrando ya. Está actualmente en peligro la pervivencia de la actividad frutícola tradicional, y con ello el desarrollo económico, social y medioambiental de amplias zonas productoras».

Silencio ante Pedro Sánchez

Pese a la desastrosa situación de las producciones de frutas, en la reciente reunión de Pedro Sánchez con las principales organizaciones agrarias, los representantes de éstas no citaron ningún problema de este sector al presidente del Gobierno en funciones. Hubo silencio total respecto a los cultivos hortofrutícolas. Sin embargo se centraron ampliamente en problemáticas relacionadas con el aceite, vino, cereales y otros productos de la agricultura 'continental'.

Cristóbal Aguado, presidente de AVA-Asaja, ha lamentado esta exclusión de la agricultura 'mediterránea', «pese a encabezar la el sector hortofrutícola los datos de producción, exportación, empleo... y de estar atravesando momentos muy dramáticos que requieren atención oficial».

Entre otros representantes agrarios, en la reunión con Sánchez estuvo Pedro Barato, presidente nacional de Asaja, a la que pertenece AVA.