¿Cuánto cuesta una licencia de taxi y de VTC en Valencia?
El precio sube 50.000 euros desde la pandemia
Formar parte del sector del taxi en la Comunitat Valenciana implica realizar una inversión cada vez más elevada. A pesar del conflicto abierto desde hace una década con los vehículos de transporte sin conductor (VTC), que poco a poco se han ido implantando con mayor fuerza, el sector del taxi sigue siendo atractivo en el mercado, según refleja el incremento del precio de las licencias en los últimos años. Así, desde la pandemia, la cantidad a desembolsar por parte de los conductores de este servicio público ha pasado de los 100.000 euros a los 150.000, lo que implica un aumento del 50%, según desgrana el presidente de la Federación Sindical del Taxi en Valencia y Provincia, Fernando del Molino.
La crisis financiera desatada en 2008 redujo el atractivo del sector y desplomó los precios durante varios años, pero, a partir de 2015, se produjo una recuperación paulatina. Sin embargo, el salto más grande se desencadenó a raíz de la pandemia, cuando la recuperación de la movilidad a escala mundial y el retorno de turistas a la Comunitat Valenciana provocó un mayor optimismo en el sector que atrajo a los nuevos trabajadores.
Aunque la cifra media gira en torno a los 150.000 euros en la provincia de Valencia, se pueden encontrar ofertas en páginas de anuncios en las que las licencias alcanzan los 180.000 euros. Y, según apunta el propio Del Molino, en la provincia de Alicante «todavía son más caras». «Los bancos avalan los préstamos con la titularidad de la licencia porque entienden que es un bien que siga creando valor», agrega.
Para acceder al sector privado, el de los VTC, las barreras son menores, ya que el precio de una licencia es de unos 100.000 euros, según menciona el presidente de la Asociación Profesional de la Movilidad de la Comunidad Valenciana, Ricardo González. Esta diferencia de precios y la subida del taxi sirve a González para argumentar que el mercado necesita a los VTC para cubrir toda la demanda. «Ellos se quejan de que les quitamos los servicios, pero están en máximos históricos», zanja.