El consumo de naranjas cae un 50% en diez años y el de mandarinas un 20%
Algunos citricultores recuerdan la debilidad actual del mercado para competir cuando muchos esfuerzos ponen mayor foco en cuestiones técnicas
«El consumo de naranjas ha caído un 50% en los últimos diez años, y el de mandarinas un 20%». Con estos datos, rotundos y ... preocupantes, Antonio Pascual, citricultor, fijó la atención sobre un punto distinto al que estaba predominando en la sesión, con unos trescientos participantes. Estábamos en un 'Foro sobre Cítricos', organizado por la multinacional Bayer, para hablar, según la convocatoria de la compañía, «de los retos, oportunidades y soluciones sostenibles que hacen avanzar al sector citrícola».
Entre las cuestiones más problemáticas se venían citando las políticas europeas, las importaciones, la entrada de nuevas plagas, la desaparición de plaguicidas para combatirlas, y, en ese plano, las soluciones que propone la propia Bayer para combatirlas o mantenerlas a raya, donde cobra mayor relevancia la lucha indirecta, el empleo de feromonas como atrayentes, prestar mayor atención a los insectos beneficiosos, a las cubiertas verdes que facilitan su multiplicación, el uso de plataformas y otras herramientas digitales...
Todo ello muy bienvenido, por supuesto, ya que estamos en un momento en el que, además de enfrentarnos a la desaparición de materias activas -y no van a volver-, va cobrando fuerza la conveniencia de aprovechar esta situación como una oportunidad para diferenciar nuestra citricultura -como el resto de la agricultura- frente a la competencia. Es decir, emerge un compendio de nuevas tecnologías dentro del marco de lo 'sostenible' que gozan de un creciente prestigio y además con una eficacia en aumento, conforme se van desarrollando unas cosas y otras y se apoyan mutuamente.
Digitalización y nuevas estrategias contra plagas están en boga, pero antes hay que levantar la demada de lo que se produce
Pero en medio de todo ello, cuando le tocó el turno de intervenir en dicho 'Foro de Cítricos', la frase de Antonio Pascual sonó como un aldabonazo certero para intentar situar mucha atención sobre lo que nunca debería haberse despistado. El consumo está cayendo de forma drástica, vino a advertir. Así que de qué nos va a servir esto, aquello o lo de más allá, digitalización incluida, si no hay consumo. Qué más dará cómo hacerlo, si lo que se haga no sirve, no se demanda, no se come. Y en 17 años, ningún esfuerzo publicitario colectivo para fomentar el consumo.
Las plagas llegan en barcos
Antonio Pascual es doctor ingeniero agrónomo y empresario citrícola, tiene las ideas muy claras y suele ser invitado a participar en algunas reuniones de este tipo para debatir sobre cuestiones del ramo, porque tiene gran agudeza, es un gran profesional, no tiene pelos en la lengua y suele disparar con acierto hacia donde otros no han visto la pieza.
Como también es frecuente en estos tiempos que se achaque cualquier cuestión problemática de cultivo al calentamiento global y sucesivas derivadas, Pascual aprovechó otra intervención para señalar que «las nuevas plagas nos llegan en barcos, antes que con el cambio climático», con lo que venía a incidir en que el foco debería ponerse mucho más sobre la falta de control sobre las importaciones, en cuanto a las cantidades, desde luego, porque suponen una competencia desleal en alza, y en lo referente a sus condiciones fitosanitarias, pues es sabido de sobra que con la fruta no paran de llegar nuevos agentes patógenos.
José Mª Soler, técnico especialista de Bayer con amplísimo prestigio en el sector, diría después que la frecuencia de entrada es de «una plaga o enfermedad nueva cada dos años y cuatro meses; 24 en los últimos 56 años». Sin embargo Soler se mostró optimista frente al futuro. Enumeró distintas etapas muy problemáticas por plagas y enfermedades en nuestra citricultura (Gomosis y Cotonet en 1850, diversas cochinillas en 1950, la Tristeza a partir de 1956, mosca blanca, piojo rojo de California y otros en 1986...) para señalar que siempre se superó todo con esfuerzo y conocimiento, y por eso se muestra confiadamente optimista en que de igual modo se ganará la partida a los actuales enemigos destacados (Cotonet y Trips de Sudáfrica, Pulvinaria, ácaros orientales...) Naturalmente destacó las herramientas que ofrece su empresa, Bayer, y entre ellas, el trampeo masivo con el dispositivo 'Vynyty' de 'atracción y muerte', contra cotonets y poll roig y de eficacia creciente si se persevera varios años en su aplicación.
Con los pies en tierra
En la apertura del acto, Mª Ángeles Ramón-Llin, directora general de la Producción Agrícola y Ganadera de la Generalitat, destacó «la necesidad de la colaboración público-privada para que los agricultores dispongan de las herramientas necesarias para hacer de la agricultura una actividad rentable y competitiva y que sea atractiva para los jóvenes, fomentando de esta manera el relevo generacional.»
Cristóbal Aguado, presidente de AVA-Asaja, analizó el presente y futuro del sector subrayando que la citricultura «puede conseguir una rentabilidad digna y duradera si superamos retos políticos y del propio sector». Entre los desafíos destacó la necesidad de «regular la reciprocidad con países terceros, mejorar el control de las plagas y enfermedades, fomentar la I+D+i y divulgar rápidamente las nuevas tecnologías, adaptarse al cambio climático e impulsar las nuevas técnicas genómicas para obtener variedades más resilientes».
Aguado incidió en que «hay que tener los pies en tierra» y en que la sostenibilidad, de la que tanto se habla, «ha de ser ante todo económica, porque nadie trabaja para perder, y en esto no caben filosofías, sino políticas certeras para resolver los problemas».
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