Carrera tecnológica para sustituir los herbicidas

electrocuciónLa máquina XPower de Case
realiza una demostración en
la reciente feria Demoagro
de Turíspara eliminar malas
hierbas mediante electricidad. 
/ v. lladró
electrocuciónLa máquina XPower de Case realiza una demostración en la reciente feria Demoagro de Turíspara eliminar malas hierbas mediante electricidad. / v. lladró

La creciente presión mundial contra el glifosato espolea el desarrollo de nuevos sistemas contra las malas hierbas sin usar sustancias químicas

V. LLADRÓVALENCIA.

Los procedimientos agrícolas para gestionar el control de las malas hierbas están evolucionando a pasos agigantados. El impulso definitivo ha sido la presión mundial contra el herbicida glifosato por su supuesta peligrosidad para la salud humana. Desde hace unos años, grupos ecologistas de todo el mundo cuestionan dicho producto, que fue inventado por Monsanto hace cuarenta años y se ha constituido en el herbicida más utilizado. Monsanto fue comprada por Bayer, que acumula ahora procesos judiciales en su contra por presuntos afectados que acusan a estas multinacionales de perjudicar su salud. Ya se han pronunciado sentencias multimillonarias, que todavía no son firmes; los procesos serán seguramente largos y probablemente terminarán en resultados diversos, pero la evolución de los acontecimientos está llevando a que, al margen de hacer más o menos caso a las investigaciones serias y certeras sobre la peligrosidad de cada formulado si se usa correctamente, vaya imperando un creciente principio de cautela ante el futuro. Porque si se le ha puesto la proa al glifosato, nada parará que detrás le sigan otros herbicidas que se usan hoy. Luego será conveniente trabajar en el desarrollo de alternativas viables que aseguren a su vez que siga siendo posible cultivar de forma rentable. Al fin y al cabo -piensan muchos agricultores- siempre será mejor la escarda física que la química. Como se estila hoy decir, más sostenible.

En la feria Demoagro que se ha celebrado la semana pasada en parcelas agrícolas de Turís, la gran estrella ha sido sin duda una máquina que se llama XPower. Es austriaca y tiene la exclusiva de distribución mundial la marca de tractores Case, también con fábrica en Austria. Es tan revolucionaria que mata las malas hierbas electrocutándolas. Hace lo mismo que el glifosato pero sin utilizar ningún formulado químico. Simplemente pasa por encima del terreno (suspendida de un tractor), sus electrodos van rozando el terreno y las plantas a eliminar, y éstas quedan sentenciadas a muerte, aunque de inmediato no se note nada. Ocurre como con el glifosato: los electrodos matan desde la raíz y las plantas se van marchitando poco a poco; el efecto definitivo se ve a los pocos días.

Esta novedosa máquina, que aún no se produce en gran serie, es la segunda vez que actúa en España y la primera que está en tierras valencianas. Los miles de agricultores que durante los tres días de la feria acudieron a comprobar sus evoluciones y resultados alababan el invento, se interesaban por el precio, que todavía es muy elevado (como corresponde a un invento reciente, que además aún no se produce en cadena y en principio se pensó para explotaciones agrarias de grandes dimensiones), y en ocasiones comentaban que por su tamaño no se ajustaría a las limitaciones de campos menores y con plantaciones permanentes.

La máquina XPower, que electrocuta la maleza, ha sido la gran estrella en Demoagro

Sin embargo lo realmente positivo es que el concepto técnico está claro, que funciona, y que los responsables del aparato se han visto tan sorprendidos por el interés despertado que ya están diseñando nuevos dispositivos que sirvan para desbrozar con electricidad entre hileras de cepas de vid, frutales o naranjos y con tamaños que permitan la evolución de la máquina en parcelas medianas.

Hay que tener en cuenta un cambio de concepto que se observa de modo general. Más que hablar de eliminar malezas o malas hierbas, los términos más usados ahora se refieren a 'gestionar' la vegetación espontánea o controlar la cubierta vegetal. Es lo mismo, pero no, o casi que no, aunque el resultado buscado sea similar: mantener a raya lo que molesta y no produce.

Y en esa línea ha sido de notar, por ejemplo, que en esta feria no se presentaban ya aparatos para aplicar herbicidas. Las casas de turboatomizadores se esfuerzan por desarrollar estos aparatos con más eficiencia, pero apenas prestan atención a innovaciones con herbicidas, posiblemente porque piensen que, dada la situación general, vaya el sector a menos en esta parte. En cambio no paran de presentarse nuevas aplicaciones de trituradoras y desbrozadoras para deshacer in situ los restos de podas y de vegetación espontánea, así como añaden brazos hidráulicos con discos y retráctiles para que, de paso que operan en los bancos entre hileras, puedan cortar también las malas hierbas entre cepas y árboles, sin dañar a los troncos.

Probablemente el futuro en este terreno de alternativas a los herbicidas será una mezcla o combinación de muchas cosas. Por ejemplo, mallas para evitar que nazcan plantas no deseadas en parte del terreno, empleo de máquinas de electrocutar para la mayor parte del terreno, trituradoras con discos articulados, desbrozadoras para orillas y puntos difíciles...

Lo que también parece evidente es que se quedan atrás otros inventos que probaron con llama de gas o agua caliente para eliminar malezas: pueden perjudicar los cultivos y los tubos de plástico del riego, e incluso hay riesgo de incendio con el gas.