Los caquis después del boom

Campo de caquis de la Ribera del Xúquer en verano, con la fruta alcanzando casi su pleno desarrollo para empezar a madurar. / francisco garcía
Campo de caquis de la Ribera del Xúquer en verano, con la fruta alcanzando casi su pleno desarrollo para empezar a madurar. / francisco garcía

Cirilo Arnandis, presidente de la DO Ribera del Xúquer, sostiene que tras la fiebre de nuevas plantaciones de años pasados se entra en una etapa de estabilización | Pese a tantas voces en contra no hay otra fruta que ofrezca la misma calidad durante una campaña de más de cuatro meses que cada año se alarga algo más

V. LLADRÓ VALENCIA.

¿Se ha acabado lo del caqui?, preguntan de forma insidiosa los acostumbrados agoreros, quienes critican lo que sea y porque sí, los que parece que estén afilando el arma figurada para asestar el golpe contra lo que denigran, simplemente porque no es suyo y lo ven del todo ajeno. Así que la pregunta, que está en los pueblos, en los campos y en los bares de los pueblos, se la trasladamos al presidente de la Denominación de Origen 'Kaki de la Ribera del Xúquer', Cirio Arnandis, que preside también la cooperativa Virgen del Oreto de L'Alcúdia y la Federación de Cooperativas Agroalimentarias de la Comunitat Valenciana.

«Se ha acabado el boom del caqui -explica Arnandis-, pero sólo el boom; ahora empieza una etapa normal, de consolidación y estabilización, en la que sufrirán quienes no estén preparados, los que llegaron al sector más que nada atraídos por el tono especulativo, pero en realidad están fuera del circuito comercial normalizado; todos ellos quedan a la espera de que pase alguien a comprarles, y lo que está ocurriendo últimamente es que no van a comprarles, porque muchos comercializadores entraron en esto cuando creían que podían ganar mucho, luego no les interesa. Después estamos viendo que las calidades que tenemos en la Ribera del Xúquer no se alcanzan en otras partes, donde proliferan problemas que aquí se minimizan, no existen o resolvemos con mayor facilidad, y tampoco consiguen los mismos calibres, o la misma calidad gustativa. Esto marca la diferencia a nuestro favor para afrontar con mejores garantías esta nueva etapa».

Desde hace unos años, en la cooperativa de L'Alcúdia recomiendan a sus socios «que no planten más caquis, tenemos bastantes para hacer una buena campaña y debemos evitar situaciones problemáticas; mejor diversificar». Curiosamente recomiendan ahora «que se planten cítricos, sobre todo variedades de primera temporada, porque son las que van mejor en nuestra zona, por el clima, tenemos zonas frías que en cambio maduran pronto». También han apostado algo por los kiwis, se sigue con las sandías sin pepitas y otros cultivos hortícolas de temporada y, paradójicamente, «no hemos querido entrar en las granadas, no lo vimos claro y desistimos».

Se han abierto nuevos mercados para sustituir al ruso y diversificar pero la UE es el destino mayoritario

Pese al boom del caqui en toda España, siguiendo la estela del 'Rojo brillante' de la Ribera en su versión 'dura' (la popularizada con la marca Persimon), la Comunitat Valenciana representa el 90% de la producción total, con unas 400.000 toneladas, y la DO controla el 55%. Esa posición mayoritaria hace que la DO sea también la punta de lanza a la hora de investigar, invertir en promoción o pelear con las Administraciones para que autoricen nuevos productos antiplagas. De las soluciones conseguidas con su gestión y su dinero se benefician también los demás, fuera de la DO, lo que en ocasiones motiva críticas internas, pero Arnandis defiende que «a nosotros nos interesa más que a nadie ir por delante, y de hecho vamos, así que porque otros sean reacios a seguirnos no vamos a dejar de pelear por lo nuestro, aunque luego resulte que también les venga bien. Ellos se 'retratan' y nosotros conseguimos avanzar antes que nadie».

El problema del veto ruso está de momento como olvidado, ya que no se puede hacer más. Se ha procurado buscar mercados alternativos, pero pasa también como con los cítricos, que por muchos destinos que haya, al final, el mayoritario es el europeo. Ahí radica el mayor esfuerzo promocional de la DO, intentando al mismo tiempo alargar la campaña cuanto sea posible. Se ha intentado con nuevas variedades y mutaciones, pero lo cierto es que el 'Rojo Brillante' es la mejor, no hay otra igual, y por tanto la mejor línea es la de alargar con ella la temporada a base de hacerla más precoz en unos casos y retrasarla en otros. De esta forma ya se ha logrado vender durante más de cuatro meses (de mitad de septiembre a a casi febrero; pronto serán cinco meses, y eso hace que Cirilo exclame: «No hay otra fruta capaz de ofrecer el mismo formato y la misma calidad durante tanto tiempo y con plenas garantías; eso nos da una ventaja en el mercado, porque al consumidor le gusta esa continuidad en el suministro».

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