Campos de olivos y almendros son eficaces cortafuegos

Olivos labrados y a salvo. / J.S.
Olivos labrados y a salvo. / J.S.

En medio de la desgracia del incendio forestal de Beneixama, una vez más se ha visto cómo los campos agrícolas cultivados sirven de eficaces cortafuegos. En este caso han ejercido este papel plantaciones de olivos y almendros intercaladas en el monte que, al estar cuidadas, han servido para frenar el avance de las llamas en algunos puntos. La Unió de Llauradors ha destacado que el 10% de las 900 hectáreas arrasadas por las llamas han sido terrenos cultivados, mientras que el resto era pinar y matorral. Además del monte y algunos campos de cultivo, han ardido casas y almacenes agrícolas, así como segundas residencias. Pero La Unió llama la atención sobre el hecho de que «los campos cultivados y en buen estado han actuado de cortafuegos, evitando así males mayores, por lo que se debe potenciar la agricultura y el pastoreo en nuestras zonas de interior para prevenir los incendios, porque ayudar a los productores a mantener la actividad agraria y evitar el abandono de los campos es una inversión de futuro».