Caixabank, condenada a indemnizar a un accionista de BdV

La sentencia es la primera en España que obliga a la entidad a pagar a un dueño de participaciones del antiguo banco valenciano

ELÍSABETH RODRÍGUEZ

Caixabank es condenada por primer vez a indemnizar a un antiguo accionista de Banco de Valencia. El juzgado de instrucción número 5 de Valencia ha dictado una sentencia en la que ordena a la entidad catalana a pagar un total de 3.637 euros al socio del ente valenciano por el falseo de las cuentas de la entidad absorbida, tal y como explica la abogada Eva Ruiz Córdoba, encargada de llevar el caso. «Condeno a Caixabank S.A. a indemnizar a la parte actora como sucesora de Banco de Valencia, por incumplimiento de su obligación de facilitar información veraz y sin omisión de datos en sus informes financieros que deben ofrecer una imagen fiel de los activos y pasivos, de la situación financiera y de los resultados de su emisor», indica la sentencia, a la que ha tenido acceso LAS PROVINCIAS.

En concreto, el accionista reclamó hace tres años una indemnización por daños y perjuicios amparándose en la Ley 3/2009 sobre modificaciones estructurales de las sociedades mercantiles. Además, también lo hizo basándose en la interpretación dada por la sentencia del Tribunal de Justicia de la Unión Europea de 5 de marzo de 2015.

Dicho dictamen europeo indica que la responsabilidad por infracciones de una sociedad, como la obligación de pagar una multa impuesta tras la absorción de dicha sociedad por infracciones cometidas anteriormente, «forma parte del patrimonio pasivo de esa misma sociedad». Es decir, Caixabank debe asumir las sanciones o deudas anteriores a la fusión.

Pese a que la multa en sí no es elevada para la entidad catalana, la sentencia adquiere un valor simbólico, ya que es la primera vez que Caixabank es condenada a indemnizar por los daños causados por Banco de Valencia, a la que compró por un euro en 2012.

Según la persona demandante, a fecha 12 de mayo de 2011 disponía de 1093 títulos de acciones y en 28 de febrero de 2012, cuando el Frob indicó la situación de quiebra de la entidad, tuvo conocimiento del verdadero estado de las cuentas. Tras el canje de acciones acordado en la fusión, se quedó con dos acciones de la catalana.