En busca del melón perfecto de Valencia

Las numeraciones de los melones de arriba no se refieren al peso o precios; son referencias para las labores de selección de Intersemillas. Abajo, Pablo Pérez en el laboratorio de cultivo 'in vitro' de la firma. / v. lladró
Las numeraciones de los melones de arriba no se refieren al peso o precios; son referencias para las labores de selección de Intersemillas. Abajo, Pablo Pérez en el laboratorio de cultivo 'in vitro' de la firma. / v. lladró

La compañía tiene sus instalaciones entre Quart de Poblet y Loriguilla y uno de sus últimos éxitos en el mercado es el melón de pulpa anaranjada | Intersemillas es la última firma familiar que queda en Valencia en el sector de empresas seleccionadoras y productoras de nuevas variedades hortícolas

VICENTE LLADRÓVALENCIA.

Intersemillas es la última empresa genuinamente valenciana que queda en un sector, el de la obtención y comercialización de nuevas variedades hortícolas, que contó antaño con muchas firmas especializadas y poco a poco fueron desapareciendo, para ocupar su lugar hoy, mayoritariamente, compañías multinacionales.

Esta firma familiar nació hace 35 años de la mano de cuatro socios, de los cuales quedó uno solo, Santiago Pérez Giner, actualmente propietario y presidente. Pablo Pérez, hijo suyo, es el responsable de los trabajos de mejora genética en la empresa.

Las instalaciones de Intersemillas están radicadas cerca de Valencia capital, entre Quart de Poblet y Loriguilla, donde cuenta con laboratorios de cultivo in vitro y controles, campos e invernaderos de multiplicación y ensayos, secciones dedicadas a la extracción, envasado y almacenamiento de las semillas obtenidas y demás dependencias propias de la actividad.

El mercado demanda híbridos hortícolas con marcadores biológicos y resistentes a plagas

El trabajo principal de una casa de semillas hortícolas consiste sobre todo en hibridar constantemente las variedades para tratar de obtener otras derivadas que mantengan las cualidades más destacadas de las originales y pierdan aquellos defectos o debilidades que el mercado (el consumidor o el productor) rechaza.

Esto se consigue a base de una labor constante de mejora genética que Pablo aclara inmediatamente que realizan «mediante métodos tradicionales, nada de manipulación de los genes, que no está permitida, sólo con hibridaciones entre variedades, para ver a continuación cuales son los resultados». La ventaja actual del método clásico de hibridación y mejorar es que la selección es más rápida porque «disponemos de marcadores moleculares que nos permiten detectar enseguida si en las nuevas variedades obtenidas están o no tales características deseadas, o no deseadas». Porque del mismo modo que se busca mejorar el tamaño, el color, el sabor o la durabilidad de un tomate o una sandía, también se requiere que lo nuevo sea más resistente a las plagas, especialmente a los hongos del suelo, el gran caballo de batalla en los cultivos hortícolas y, por tanto, «de los obtentores de nuevas variedades». Y al mismo tiempo, esos marcadores moleculares son garantía para identificar en cualquier momento que tal cosa es la que dicen que es.

En paralelo al creciente auge de la agricultura ecológica, así como la forma de producir con 'residuo cero', una de las principales líneas de trabajo en Intersemillas es la de «fomentar las resistencias contra los agentes patógenos», porque si de partida una variedad ya no es vulnerable a tal plaga o enfermedad, queda resuelto el problema de cómo combatir un ataque, ya no harán falta plaguicidas de ningún tipo. Un adelanto en el sistema, mayor garantía para el consumidor y un ahorro para el productor.

La parte de investigación en Intersemillas la desarrolla la filial 'Innve Seed', que trabaja con fondos propios de la compañía y también participa en algunos casos en proyectos con ayudas del CDTI (Centro para el Desarrollo Tecnológico Industrial).

Fiel a sus orígenes, la empresa tiene una gran base de variedades hortícolas tradicionales valencianas; sin embargo cada día, la demanda desde el campo valenciano tiene menos peso en el volumen de negocio de Intersemilas, porque los grandes volúmenes de producción «se han trasladado a otras zonas». Pablo Pérez reconoce que sus principales mercados radican ahora en Almería y otros lugares de Andalucía, así como en Murcia, y está creciendo mucho la demanda en zonas de Castilla-La Mancha. Para cada área dedican atención especial, porque la diversidad de suelos, climatología y temporadas de comercialización exige también variedades diversificadas y adaptadas a cada necesidad.

Uno de los éxitos más recientes de la casa ha sido la obtención de melones 'piel de sapo' con la pulpa anaranjada, lo que les confiere unas condiciones especiales. Ambos son casi idénticos en cuanto a cualidades organolépticas, pero uno es de mayor tamaño que otro, acomodándose mejor así a las preferencias de cada cliente, y para identificar claramente su origen valenciano los han 'bautizado' con los apellidos de dos famosos pintores valencianos: Sorolla y Pinazo.

Los melones son una de sus grandes especializaciones, donde cuentan con altos niveles de calidad, pero aún así prosiguen la búsqueda del 'melón perfecto'.

Y aunque la parte hortícola es la principal, la empresa, despliega otras dos actividades: una está relacionada con la obtención y distribución de semillas de especies forestales, ornamentales y similares, y la otra se dedica a las cubiertas vegetales, pero no sólo en lo referente a céspedes ornamentales y similares, sino también ahora se especializa en las especies herbáceas que se emplean para proteger el suelo en cítricos y frutales.

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