Los algarrobos amarillean al sufrir un agudo decaimiento

Un algarrobo completamente amarillo, sin reservas para seguir adelante. Si no llueve pronto, muchos sucumbirán. / v. lladró
Un algarrobo completamente amarillo, sin reservas para seguir adelante. Si no llueve pronto, muchos sucumbirán. / v. lladró

V. LL. VALENCIA.

Los algarrobos también están mostrando claramente la adversa cara de la sequía. Por toda la geografía valenciana puede verse la proliferación de ejemplares que presentan un dramático amarilleamiento. Es la muestra evidente de su agudo decaimiento por falta de reservas para poder resistir. Décadas de precios ruinosos para la algarroba han determinado un paulatino abandono del cultivo. Muchísimos campos hace tiempo que ni se labran, o apenas les pasan una labor anual, o cada dos años. Tampoco se gasta ya en abonarlos, ni en podarlos, y la no eliminación de las ramas viejas incrementa los daños por el barrenador que las va socavando. No se aprecian árboles renovados, no tienen con qué, y sumado todo ello a la ausencia de lluvias compone el triste panorama traducido en esa imagen decrépita que presentan esta dura especie por doquier. Se ven tan amarillos, tan acabados, que puede que muchos de ellos mueran, de no llover pronto. Y no son casos aislados, ni muchos menos; en múltiples ocasiones son campos enteros. Razón evidente por la que suben los precios de la algarroba, que se paga a 45 céntimos el kilo, según informa AVA, lo que representa un aumento del 50% o más sobre los paupérrimos 25-30 céntimos del año pasado. Y lo que ocurre a renglón seguido es que ese mejor precio está animando a los ladrones. Mal sobre males.

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