La algarroba colapsa las oficinas comarcales agrarias

Recolección de algarrobas en el Camp de Turia. / v. lladró
Recolección de algarrobas en el Camp de Turia. / v. lladró

La cumplimentación del obligado registro como productores debe completarse con la pertinente solicitud de alta fiscal ante Hacienda | Los compradores exigen la acreditación de productor legal a los vendedores, que acuden a pedirla a la Administración

V. LLADRÓVALENCIA.

El endurecimiento de la exigencia a cada productor agrario de contar con la preceptiva inclusión en el registro oficial correspondiente ha provocado que algunas oficinas comarcales (OCAPAs) de la Conselleria de Agricultura se vean colapsadas por la afluencia de todo tipo de personas que acuden a las mismas con la intención de cumplimentar lo que les piden.

Como se recordará, LAS PROVINCIAS anunció semanas atrás que ningún productor de algarrobas podría venderlas (al menos no por cauces totalmente legales) si no dispone del número que acredite que figura en el Registro General de la Producción Agraria (REGEPA).

Este registro oficial es obligatorio por ley para facilitar la trazabilidad de los artículos agroalimentarios y los controles correspondientes. Los agricultores que realizan cada año la solicitud de las ayudas de la PAC disponen automáticamente de la inclusión requerida en el REGEPA. Luego están los productores, o propietarios de fincas o parcelas, que no piden dichas ayudas porque no desean hacerlo, los que no entran por su escasa dimensión y los de sectores que no están incluidos en el régimen de ayudas de la PAC, por ejemplo la mayor parte de los de frutas y hortalizas.

Todos los que no están de oficio en el REGEPA deben acudir a cumplimentar su inclusión en la conselleria, en este caso en las oficinas comarcales. Como habitualmente no necesitaban para nada dicho registro, ni nadie les informó de ello, lo más frecuente es que los que no lo tienen de oficio no se percaten de la carencia hasta que alguien se lo pide para alguna gestión, principalmente para realizar una venta de cosecha.

En el segmento de la algarroba es el primer año que se ha generalizado tal exigencia. Los comercializadores intentaron que la Administración diera más flexibilidad, pero la Conselleria les indicó que es obligatorio. Además, la Guardia Civil está 'apretando' en este punto porque es un elemento decisivo para evitar las oleadas de robos en el campo, puesto que quienes no tengan campos propios no pueden estar en el REGEPA y por tanto no podrán vender fácilmente y serán sospechosos de ilegalidad si venden lo que en teoría no producen.

En esta situación, pequeños agricultores, productores despistados e innumerables propietarios de parcelas y chalets con algún algarrobo se encuentran con que, al ir a vender sus algarrobas a los lugares acostumbrados, les piden el REGEPA; como no saben nada de ello, les indican el camino de la OCAPA, y en estas oficinas se acumulan cada día colas de solicitantes que intentan demostrar que tal terreno es suyo y cuestionan de paso cómo es que les piden tal exigencia para tan poca cosa. La respuesta: «son las normas».

Sin embargo, la cumplimentación de los 'papeles' necesarios puede quedar coja. También hay que estar dados de alta en Hacienda (modelo 037). Con el REGEPA venden y les pagan, incluido un IVA compensatorio del 12% que a muchos no les correspondería, si no es que realizaron la correspondiente gestión fiscal para poder incluir tal rendimiento agrario en su declaración del IRPF, normalmente en estimación por 'módulos'.