Son capaces de escatimar hasta los cuatro metros de una cepa muerta

El empeño por recortar superficies con ayuda llega a tal exageración que se dan casos en los que se eliminan hasta los cuatro metros cuadrados que ocupaba una cepa de vid que murió y ha sido arrancada por el viticultor. También se reducen las orillas no plantadas, el pequeño espacio usado como quemadero de restos de poda, etcétera. Cualquier cosa justifica la razón de ser de quien inspecciona y corrige, aunque de ello se dé una equívoca imagen de supuesto fraude que no es y se pueden derivar otras complicaciones para los afectados.

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