Guerra por la inspección de maquinaria de fumigar

Un turboatomizador realiza un tratamiento fitonsanitario contra plagas en un campo de cítricos. :: lp/
Un turboatomizador realiza un tratamiento fitonsanitario contra plagas en un campo de cítricos. :: lp

El Ministerio de Agricultura apoya a las formaciones agrarias

V. LL. VALENCIA.

La organización agraria AVA-Asaja y Cooperativas Agro-alimentarias de España han denunciado las «presiones y maniobras que está llevando a cabo la asociación Aniteaf» con el objetivo -según han señalado- de «lograr la implantación de un régimen de oligopolio, controlado por ellos mismos, en la inspección de equipos fitosanitarios».

La 'Iteaf' es la inspección técnica que deben pasar todas las máquinas y aparatos de aplicación de productos fitosanitarios -salvo los recién fabricados- para certificar su idoneidad para tales menesteres en orden de eficacia en la tarea y respeto medioambiental. Viene a ser como la conocida ITV -también obligatoria para circular por vías públicas- pero en este caso sólo en cuanto al buen funcionamiento técnico de las bombas, boquillas, ausencia de fugas en depósitos y mangueras, etcétera.

Para poder realizar dicha Iteaf se han constituido empresas especializadas (muchas de ellas asociadas en Aniteaf) al tiempo que organizaciones agrarias y cooperativas han dado el paso de formar equipos propios dotados de la misma cualificación técnica y utillaje. En todos los casos, las empresas u organizaciones que quieren realizar la 'Iteaf' han de ser acreditadas para ello por la autoridad (Ministerio y Consejerias de Agricultura), asegurando que son adecuadas para ello.

Sin embargo, según señalan desde AVA, algunas empresas han puesto en cuestión la seriedad de las organizaciones agrarias y cooperativas y han reclamado cambios legislativos que en definitiva pretenden apartarlas del mercado y reducir así la competencia. Su argumento principal radica en dudar de la capacidad técnica y la imparcialidad de las formaciones agrarias, insinuando que podrían favorecer a sus asociados. Por contra, las entidades agrarias han defendido su «mayor capacidad e imparcialidad», señalando que vienen a ser como los colegios profesionales que homologan y certifican proyectos de ingenieros y arquitectos, y no por ser asociados de los mismos se les pone en cuestión, sino todo lo contrario, suponen una acreditación contrastada que aporta garantías.

Finalmente, el Ministerio de Agricultura ha reconocido la labor de las organizaciones y cooperativas agrarias y ha dejado las cosas como están, sin considerar las pretensiones de la asociación Aniteaf.

De todas formas, desde AVA se teme que los denunciantes prosigan con sus pretensiones, ahora arrinconadas, lo que podría recrudecer esta «guerra de las inspecciones» y llevar a incrementar los requisitos de las mismas, con el consiguiente encarecimiento en dinero y burocracia para el agricultor.

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