La futura reforma de la PAC exigirá mayor financiación

Varios agricultores plantan lechugas. :: pablo sánchez/
Varios agricultores plantan lechugas. :: pablo sánchez

España defiende que se tenga en cuenta la gran diversidad agraria en Europa y en particular la agricultura mediterránea

V. LL. VALENCIA.

El Ministerio de Agricultura ha celebrado una conferencia sobre el futuro de la Política Agrícola Común n(PAC), la que entrará en vigor a partir del año 2020; una reunión a la que acudieron formaciones agrarias y nutridas representaciones del Gobierno central y de las autonomías, y en la que se han reiterado, como era de esperar, los habituales postulados para estas ocasiones, reclamando una vez más a Bruselas más dinero para poder poner en marcha las actuaciones necesarias.

Entre las conclusiones de dicha conferencia destaca la que señala que «para hacer frente a los nuevos retos es necesario que la PAC cuente con una financiación a la altura de sus ambiciones que permita responder a las demandas que la sociedad le plantea».

Se incide en que la nueva PAC «deberá hacer frente a nuevos desafíos, como son el incremento de la población mundial, que hará necesario producir más con menos recursos, con el gran reto de una mayor aportación a la preservación del medioambiente». Hay mucho empeño en que los agricultores y ganaderos sean «los protagonistas de todas las medidas incluidas en la PAC», una pretensión que ya se esgrimió anteriormente, aunque a la hora de la verdad se diluyó y dejó de exigirse la dedicación activa y mayoritaria para tener derecho a recibir las ayudas.

También se ha hecho hincapié en la enorme diversidad agraria en Europa, con un amplísimo abanico de modelos «que deben ser tenidos en cuenta», de modo que se espera que la futura PAC refleje esa diversidad, que «debe traducirse en flexibilidad para reconocer esas distintas realidades, en particular la agricultura mediterránea». Un punto que se repite cada vez que se ha iniciado un proceso como el actual, de preparación para la próxima reforma de la PAC (cada siete años, más o menos), pero de igual manera ha sido invariable el resultado final, cuando la agricultura hortofrutícola y mediterránea ha quedado sistemáticamente discriminada, tanto en la atención directa de las ayudas como en la indirecta de dejarla desprotegida al concederse ventajas a países terceros competidores para que lleguen mayores importaciones.

Buenos principios, aunque la experiencia indica que al final se quedaron otras veces en la cuneta.

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