No traigan plagas a la Comunitat Valenciana, por favor

Izquierda, olivos afectados por la Xylella. Abajo, cartel oficial pidiendo que no se transporten plantas desde Baleares. :: lp/
Izquierda, olivos afectados por la Xylella. Abajo, cartel oficial pidiendo que no se transporten plantas desde Baleares. :: lp

La Administración pide a los pasajeros de puertos y aeropuertos que no transporten fuera de Baleares plantas que puedan albergar la bacteria

VICENTE LLADRÓVALENCIA.

La Conselleria de Agricultura ha comenzado a colocar carteles informativos (encabezados también por el Ministerio del ramo) en puertos y aeropuertos de la Comunitat Valenciana para «informar y concienciar a la población, tanto a profesionales del sector como a particulares, del peligro que supone la Xylella fastidiosa y evitar así su propagación».

La Administración confía en que este reparto de carteles informativos «en lugares estratégicos» puede obrar el milagro de frenar el avance de la dañina bacteria, cuya expansión tanto temen los agricultores valencianos y del resto de España.

Como es bien sabido, la Xylella es una bacteria que puede atacar a los olivos, cítricos, almendros, diversos frutales de hueso, plantas ornamentales y hasta más de trescientas especies vegetales. Llegó desde América a Italia, donde ha afectado gravemente al olivar de las regiones del sur, y en pocos meses ha continuado su camino de propagación por el golfo de Génova y puntos del sur de Francia, hasta detectarse en Mallorca y después en Menorca e Ibiza, por lo que se recela que es cuestión de tiempo que dé el salto a la península, lo que ha extendido gran preocupación y alarma en todos los sectores productivos, especialmente en olivar, cítricos, frutales y viveros de planta ornamental.

La primera reacción oficial en Mallorca determinó el arranque de unos dos mil olivos alrededor del foco inicial detectado. Sin embargo, la estrategia actual de las autoridades insulares se orienta más bien a ganar tiempo e intentar no provocar demasiados arranques, con el argumento de que no se debe generar excesiva alarma que podría perjudicar al turismo. Se estima que si se optara por aplicar planes de erradicación, que implicarían la eliminación de muchos ejemplares alrededor de cada foco, se lastimaría en exceso la riqueza paisajística.

Sin embargo los expertos recomiendan actuar muy en firme para intentar frenar el avance, aunque para ello es también preciso contar con importantes dotaciones presupuestarias, pues si se decretan arranques masivos preventivos hay que indemnizar a los propietarios.

En concreto se trata de optar entre la aplicación de planes de contención o de erradicación. La contención consiste en eliminar los ejemplares en los que se compruebe la presencia de la Xylella. La erradicación implica eliminar también todos los posibles huéspedes, enfermos o no, en un radio de 100 metros alrededor de cada uno infectado.

La Junta de Andalucía ha tomado la decisión de aplicar planes de erradicación en el caso de detectarse la presencia de Xylella en su territorio, cosa que no ha sucedido de momento, como tampoco en el resto de la España peninsular. La erradicación consistiría en arrancar todos los árboles huéspedes en 100 metros alrededor y establecer una zona tampón de 10 kilómetros, aplicando tratamientos fitosanitarios para eliminar los insectos vectores, los que propagan la bacteria.

Naturalmente tendrían que mediar indemnizaciones a los afectados, pero no se sabe aún de cuantías, ni del presupuesto disponible en ningún caso; tampoco en la Comunitat Valenciana, ni en qué grado se contaría con la cofinanciación necesaria de Madrid y Bruselas.

De momento, la alerta generada por la expansión en Baleares y el fundado temor a una posible llegada del patógeno, se intenta frenar en al Comunitat Valenciana con carteles que piden a los ciudadanos que colaboren para evitar la dispersión y les recuerda al mismo tiempo que «está prohibido el transporte, incluido (en) el equipaje personal, de plantas y material vegetal de especies portadoras de esta bacteria». Por supuesto que hay mucha vigilancia técnica en los campos, pero ¿cabe esperar que los carteles harán que nadie traiga lo que no debe? ¿Seguro que todo el mundo conoce incluso de qué va esto y cuáles son las «especies portadoras»? ¿No será demasiado suponer y esperar mucho milagro?

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