Afín SGR duplica la concesión de avales hasta abril, el 80% a autónomos y microempresas

Manuel Illueca, director general del IVF y presidente de Afín SGR, en Les Corts. /EFE/Kai Försterling
Manuel Illueca, director general del IVF y presidente de Afín SGR, en Les Corts. / EFE/Kai Försterling

La entidad que dirige Cristina Alemany respaldó operaciones por siete millones en tres meses y prevé llegar a 30 este año

Inés Herrero
INÉS HERREROValencia

La Sociedad de Garantía Recíproca (SGR) de la Comunitat, rebautizada como Afín SGR, se esfuerza por fortalecer su negocio tradicional, como avalista de autónomos y pymes, y dejar atrás las duras consecuencias de una excesiva exposición al sector inmobiliario que la situó al borde de la quiebra tras el estallido de la burbuja. A los dos años del acuerdo alcanzado con una treintena de entidades financieras para reestructurar la deuda de la entidad, Afín SGR afianza su actividad comercial y duplica sus registros sobre concesión de avales, con garantías formalizadas por importe de 7,1 millones de euros al cierre del primer trimestre, frente a los 2,9 millones de un año antes.

De cada diez proyectos respaldados en ese periodo, tres corresponden a autónomos, cinco a microempresas (de hasta diez empleados) y los dos restantes a medianas empresas (hasta cien empleados). Además, un 43% de esos avales para obtener financiación a condiciones más favorables fueron para empresas con menos de dos años de antigüedad, mientras que el importe medio de los avales rondó los 78.000 euros.

El importe medio de los avales concedidos por la entidad ronda los 78.000 euros

Según los datos facilitados a LAS PROVINCIAS, Afín SGR superó las mil solicitudes de aval en 2018, de las que 558 cumplían unos requisitos mínimos y eran susceptibles de ser avaladas, por valor de 58 millones de euros. La entidad que dirige Cristina Alemany formalizó avales por 14,25 millones a cierre del año pasado, frente a los 5,1 de 2017 y los 1,5 millones avalados en 2016.

Así, en los tres primeros meses de este año alcanzó ya la mitad de los avales formalizados durante todo el ejercicio anterior. De hecho, marzo fue el mejor mes de los últimos cinco años, con garantías por importe de 3,7 millones. Desde la entidad señalan que si se mantiene esa tendencia, podría alcanzar los treinta millones en avales al cierre de 2019, y más que duplicar sus cifras de 2018.

De enero a marzo, Afín SGR recibió más de 300 solicitudes de aval, de las que 190 fueron catalogadas como susceptibles de ser aprobadas, por un valor cercano a 17 millones. Finalmente, formalizó avales por algo más de siete millones, de los que algo más de la mitad corresponden a la provincia de Valencia, el 27% a Alicante y el 22% a Castellón.

Los grandes bancos, principal fuente de peticiones

Entre las claves de esa recuperación de su actividad comercial, desde Afín SGR destacan que la banca vuelve a ser el principal canal de entrada de solicitudes de avales, a cargo del 40% de las peticiones, frente al 28% que recibía en 2018 de entidades financieras o el 23% de 2017.

Dentro de esas solicitudes que recibe a través de la banca, el 80% corresponde a peticiones de Bankia, Sabadell, BBVA y Caixabank.

Además, por primera vez, cerca del 5% de las operaciones avaladas por la entidad que preside Manuel Illueca, director general del Instituto Valenciano de Finanzas, procede de alternativas financieras como el 'crowdlending' –préstamos colaborativos–.

La Generalitat paga 128 millones a la banca por fallidos inmobiliarios

La factura para las arcas de la Generalitat por avales públicos fallidos, ocho de cada diez correspondientes al sector inmobiliario, supera los 128 millones de euros. Según datos de la Conselleria de Hacienda, eso es lo que ha tenido que pagar a la banca entre 2014 y 2018 por cerca de un millar de operaciones empresariales impagadas que obtuvieron financiación bancaria con aval de la Sociedad de Garantía Recíproca y también de la propia Generalitat, a través de un contrato de reafianzamiento (reaval) por el que se comprometió a asumir parte de las pérdidas y llegado el momento, tuvo que hacerlo. La factura por esos reafianzamientos (avales de avales), que dejaron de realizar hace años, se engrosó sobre todo en 2017, cuando la Generalitat pagó 75 millones a los bancos por este tipo de avales fallidos, el triple que un año antes. En 2018, la cuantía abonada descendió a cuatro millones y «si queda algo, será residual».