El Estado ganará 1.030 millones en dos años con AENA, que ampliará sus líneas de negocio

El Estado ganará 1.030 millones en dos años con AENA, que ampliará sus líneas de negocio

El gestor aeroportuario repartirá a sus socios el 80% del beneficio y espera gestionar más instalaciones en América y Reino Unido desarrollando aquí su negocio inmobiliario

José Antonio Bravo
JOSÉ ANTONIO BRAVOMadrid

El Estado tiene en AENA una de sus fuentes de ingresos más rentables. Y eso contando con la polémica inicial sobre si su precio de salida a Bolsa en febrero de 2015 fue demasiado bajo, pues hoy en día vale casi el triple; 161 euros frente a los 58 euros en que se colocaron las primeras participaciones. Según se desprende de su plan estratégico hasta 2021, presentado este miércoles tras varios meses de retraso por la incertidumbre política, entre este año y el próximo ganará 1.029,66 millones de euros con su participación del 51% en el gestor aeroportuario.

El grupo se compromete así a repartir a sus socios el 80% de sus beneficios anuales durante ese período. Eso representaría 1.017 millones de euros en 2018 y otros 1.001 millones en 2019 (aquí la cesión se reduciría al 76,4%), frente a los 975 millones de 2017. Eso supone un promedio anual de 500 millones para las arcas públicas -de Bankia obtuvo 207 millones con cargo al último ejercicio, y eso teniendo más del 60% de los títulos-. En comparación, la operadora pública Renfe ganará este año 65 millones tras haber logrado el pasado los primeros beneficios de su historia, mientras que ADIF, el administrador de todas las infraestructuras ferroviarias, aún perderá 230 millones en 2018 por el desarrollo pendiente de la red de alta velocidad.

AENA en su conjunto -entre sus accionistas privados está el fondo de inversión TCI junto a los bancos HSBC y Deutsche Bank- no prevé ganar menos de 1.200 millones en ese período, a razón de 1.272 millones este año y 1.311 millones el próximo tras los 1.232 millones logrados el pasado. La mejora anual sería del 3,2%, y eso pese a un recorte medio anual del 2,2% en las tarifas que cobra a las aerolíneas por utilizar sus instalaciones hasta 2021. El presidente de la compañía, Maurici Lucena, destacó en ese sentido que es el operador del sector «más rentable» de Europa.

Sus palabras, sin embargo, no parecieron convencer a los inversores que al final de la jornada castigaron a la empresa con una caída severa del 4,7% en su valor bursátil, la mayor que sufre desde junio de 2016 aunque también el índice selectivo Ibex-35 descendió a su valor más bajo desde finales de ese año. Según diferentes analistas, valoran la línea continuista de expansión de la compañía -que, por ejemplo, buscará gestionar más aeropuertos en América y Reino Unido- pero temen el impacto negativo del 'brexit' en las llegadas de viajeros, algo que ya se ha acusado en el frenazo de demanda turística británica sufrido este verano.

Temor al 'brexit'

El propio Lucena admitió que la compañía trabaja ya para los «posibles escenarios» que puedan darse tras la salida formal del Reino Unido fuera de la UE, proceso que se prevé concluir antes de finales de marzo de 2019. El peor sería fruto de una marcha «desordenada» que espera «no se produzca» porque tendría consecuencias «complejas y muy negativas». AENA, de hecho, tiene entre sus activos foráneos el aeropuerto británico de Lutton donde ya están acusando un descenso del tráfico. Lo que «en ningún caso» contempla el operador español es que las aerolíneas de esa nacionalidad «pierdan sus derechos de vuelo» para Europa y confía en una solución, aunque sea «temporal».

En cualquier caso, los gestores de la empresa aeroportuario han reflejado su temor al 'brexit' y el impacto negativo turístico con una reducción del crecimiento esperado en su tráfico de pasajeros, que aumentará un 5,5% este año hasta rozar los 263 millones de personas pero solo lo hará un 2% el próximo. Eso sí, no habló de una posible revisión de su política arancelaria en ese sentido. En línea con todo ello también sus ingresos de explotación crecerán en 2019 la mitad que en 2018 (2,8% frente a 5,4%).

Este contexto donde algunas incertidumbres cobran mayor importancia ha reafirmado la voluntad de la dirección de AENA de «impulsar más líneas generadoras de valor». Una de ellas es el desarrollo inmobiliario aún pendiente de sus dos grandes aeropuertos españoles, Madrid Barajas y Barcelona El Prat, con más de 2.000 hectáreas de suelo libre potencialmente comerciable -de ellas 622 (cada una equivaldría a un campo de fútbol) se consideran parcelas «lucrativas»- que se uniría al millón de metros cuadrados en activos (naves, hangares, almacenes, oficinas, etcétera) con que ya cuenta.

No en vano, en el plan estratégico se prevé que el negocio inmobiliario del grupo aumente a un ritmo del 5,7% entre 2018 y 2019, mientras que el internacional lo haría un 5,9% y el comercial -la explotación de sus tiendas, espacios de restauración y otros- lo hará un 6,5%. En todos los casos duplican la tasa esperada de crecimiento de su actividad propiamente aeroportuaria, que lo hará a un promedio anual del 3% aunque aún supone casi dos tercios de sus ingresos totales (en concreto, el 61%).

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