AVA acusa a la Generalitat de pasividad ante la crisis que atraviesa la agricultura

Aguado (centro), ayer, con miembros de la ejecutiva de AVA. / lp
Aguado (centro), ayer, con miembros de la ejecutiva de AVA. / lp

Cristóbal Aguado culpa a la Administración de estar más pendiente de «salir en las fotos o hacer el paripé» y de no tener «voluntad de buscar soluciones de verdad»

VICENTE LLADRÓ VALENCIA.

El presidente de AVA-Asaja, Cristóbal Aguado, acusó ayer a la Generalitat de pasividad ante la crisis que sufre la agricultura y culpó a la Administración pública en general de estar más pendiente «de salir en las fotos y hacer el paripé, mucho teatro», así como de no tener «voluntad de buscar soluciones de verdad».

En su denso repaso habitual de cada principio de año, sobre los principales parámetros agrarios del ejercicio anterior, Aguado calificó 2018 como un ejercicio «desastroso y ruinoso», uno de los más catastróficos que se recuerdan en el campo valenciano. Pero además advirtió que, tal como están marchando las cosas en la Unión Europea, con la connivencia de muchos, pueden llegar tiempos más difíciles, porque Europa no para de abrirse a todo el mundo, entran cada vez más producciones agrarias de todo tipo y en condiciones que apartan del mercado a los cultivos propios.

MOTIVOS DE CRÍTICA

uCítricos
En una de las etapas más catastróficas, se aprueba retirar 50.000 toneladas, cuando se pedían 250.000, y la medida llega tarde y servirá de poco.
uEstructuras
Acaba la legislatura y la ley prevista aún no está en vigor ni hay presupuesto.
uInvestigación
Todas las variedades que se cotizan son de fuera, ninguna ha salido del IVIA, que debería cambiar para ser eficaz.

De esta manera auguró el presidente de AVA que, de no corregirse a tiempo tal deriva, «desaparecerá la mayor parte del sector agrario en Europa, lo que acarreará graves perjuicios y no sólo para los agricultores y ganaderos, sino para toda la población, porque se perderá la suficiencia alimentaria, lo que llegará acompañado de graves deterioros medioambientales y de un mayor abandono del medio rural, cuando por otro lado dicen que pretenden repoblarlo».

En cítricos definió la situación como «la tormenta perfecta». Citó la preocupante escalada de las importaciones del hemisferio sur, como también de Egipto o Turquía, según las etapas a lo largo de la temporada, pero señaló así mismo la ausencia de voluntad política para hacer frente a la competencia desleal y aprobar medidas de defensa. Recordó que desde AVA «pedimos a principio de campaña una urgente operación para retirar del mercado 250.000 toneladas excedentarias; no se nos hizo caso, al final han aprobado sólo 50.000, pero la medida empieza a aplicarse ahora; llega muy tarde y tendrá escasos efectos sobre la parte de la campaña con mayores problemas».

Refiriéndose al Instituto Valenciano de Investigaciones Agrarias (IVIA) dijo Aguado que «no ha sacado ninguna variedad de éxito comercial, todas las que se cotizan mejor en el mercado son de fuera», por lo que reclamó una vez más «cambios drásticos para que este centro recobre la eficacia perdida». En cuanto a la anunciada (y esperada) ley de Estructuras Agrarias, dijo que «a punto de acabar la legislatura aún no está en vigor, ni hay presupuesto real para el agricultor, igual que con la ley de l'Horta».

 

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