Algunas cooperativas ponen trabas a socios para darse de baja

Valoren este caso, que no es único. Un agricultor de 75 años, enfermo y sin continuidad en sus hijos, que se dedican a otras profesiones. Él mismo está harto porque lleva años de pérdidas. Con lo que le liquida la cooperativa no cubre lo que paga. Lo de este año ha sido peor: le han dejado la cosecha por coger. Supuestamente porque se estropeó con las lluvias, aunque él cree que podrían haber recolectado antes. Así que ha decidido abandonar. Pero un sobrino sin empleo busca tierra en arriendo y le ha pedido que le ceda las parrcelas, para probar al menos uno o dos años. Y ha aceptado. Pero al comunicar en la cooperativa que se da de baja le han dicho que no puede, que firmó para cinco años. «Pero cómo -se ha quejado-, si he decidido retirarme». «Bien -le dicen-, pues déjelo abandonado, pero no alquile». ¿Cómo aceptar tal despropósito? ¿No quieren favorecer el recambio generacional? Y lo peor: no es una situación aislada, abunda.