El IVIA no sabe qué provoca el decaimiento de los naranjos

El IVIA no sabe qué provoca el decaimiento de los naranjos

La Unió de Llauradors confía en que los científicos descubran pronto qué ocasiona la dolencia que tanto preocupa en el sector

VICENTE LLADRÓ VALENCIA.

Los investigadores del Instituto Valenciano de Investigaciones Agrarias (IVIA) y del departamento de Sanidad Vegetal de la Conselleria de Agricultura no han logrado saber todavía qué provoca una especie de colapso en naranjos y clementinos que tiene alarmados a numerosos citricultores valencianos.

La Unió de Llauradors recabó la ayuda de investigadores para que comprobaran en campos de La Plana de Castellón el inquietante deterioro que sufren muchos árboles y pudieran determinar las causas de tales dolencias, cuando los agricultores no aciertan a dar con la solución empleando los procedimientos habituales a su alcance.

A la llamada de la organización agraria acudieron Vicent Dalmau, máximo responsable técnico de Sanidad Vegetal de la conselleria, y Toni Vicent, investigador del IVIA y gran experto en dolencias causadas por hongos.

Ambos técnicos pudieron comprobar en las parcelas que visitaron la existencia de numerosos árboles que presentaban notables decaimientos, con pérdida de masa foliar, permanencia de hojas amarillentas y también la presencia de ramillas secas.

Según Carles Peris, responsable del sector citrícola de La Unió, ya se había aclarado previamente que la cuestión no podía estar directamente relacionada con problemas de exceso de sal en el agua de riego, ni se corresponde con una variedad concreta, ni tampoco con un patrón determinado, puesto que iguales aspectos de decaimiento se presentan en todas las variedades y pies, así como en riegos de diversa procedencia y calidad de agua.

Una coincidencia bastante común es que esta especie de colapso suele agudizarse sobre todo en primavera, para después suavizarse la situación y dar la impresión de que el arbolado vuelve a reaccionar; como si se hubiera 'curado'. Sin embargo, tras repetirse el mismo cuadro en los últimos años, los citricultores afectados saben perfectamente que los ocasionales síntomas de mejoría no acaban de confirmarse y meses después vuelven a agravarse.

Los investigadores barajaron en un principio la posibilidad de que se tratara de ataques de hongos y recogieron diversas muestras de hojas y raíces de árboles dañados para analizarlas en el laboratorio.

Sin embargo, los resultados son negativos. Según ha informado Carles Peris, «en ningún campo se han detectado hongos fitopatógenos, salvo algo de phitóphtora en raíces y en proporción muy baja, lo que no es suficiente para explicar los síntomas observados».

Los investigadores han prometido que proseguirán su labor sobre este caso en la próxima primavera, para ver cómo evoluciona todo y profundizar en analíticas, pero tras los resultados obtenidos se muestran más proclives a pensar en una concatenación de circunstancias y sospechan que todo se deba más bien a fisiopatías (dolencias sin agentes causales) relacionadas probablemente con prácticas de cultivo y causas ambientales.

Para los citricultores, saber que no se han descubierto unos agentes patógenos concretos no es buena noticia, porque no saben cómo atajar el problema. En el mercado hay productos contra hongos, nemátodos, insectos..., pero ¿cómo se ataca una fisiopatía de origen incierto? Peris advierte que resulta especialmente preocupante la posibilidad de que estén influyendo motivos ambientales, porque en tal caso todo quedaría mucho más alejado de la mano del agricultor.

Entre tanto, La Unió advierte a los citricultores que no se dejen seducir por algunos aprovechados que intentan sacar partido de la situación a base de ofrecer productos en plan de 'curandero', como ya ocurrió en su día con la 'Tristeza'. Si no se sabe la causa, cómo va a haber remedio.

Fotos

Vídeos