La gran aventura de innovar

Julián Quirós, director de LAS PROVINCIAS, junto a la consultora Silvia Leal y el aventurero Ignacio Deán. :: jesús signes/
Julián Quirós, director de LAS PROVINCIAS, junto a la consultora Silvia Leal y el aventurero Ignacio Deán. :: jesús signes

El primer español en dar la vuelta al mundo a pie y una experta en innovación brindan su experiencia para motivar al empresariado

ÁLVARO MOHORTE

Valencia. «Mi zona de confort está fuera de la zona de confort. Ahí es donde están las cosas interesantes». Este principio vital del aventurero Ignacio Deán, primer español en dar la vuelta al mundo a pie, permite entender la decisión que tomó hace tres años de recorrer la circunferencia terrestre paso a paso, partiendo del kilómetro 0 de las carreteras españolas en la puerta del Sol de Madrid en 2013, para volver a él el pasado mes de marzo después de recorrer 35.000 kilómetros, cuatro continentes, 31 países y desgastar doce pares de zapatillas.

Más allá de la proeza deportiva y de coraje personal, Deán entiende su éxito como una acto para reivindicar la defensa del medio ambiente y un ejemplo de superación inspirador para muchas personas en distintos ámbitos de la vida, como la empresa. Así lo ha demostrado en la celebración del quinto 'Foro Pyme Valencia. Realidades y retos de las pyme', organizado por LAS PROVINCIAS y el banco Popular. En el acto, también ha participado Silvia Leal, directora de la Academia de Programas de Innovación y Tecnología del Instituto de Empresa, y entre ambos protagonizaron un animado coloquio moderado por Julián Quirós, director de LAS PROVINCIAS .

«Una cosa es tener un idea y otra, dar el primer paso», advierte. Poniendo como ejemplo su propia experiencia, es fundamental establecer un objetivo y dividirlo en pequeños trozos para poder conseguirlo. Y una vez hecho esto, aplicar la cita de Lao-Tse en la que el pensador oriental aseguraba que todo viaje empieza con un primer paso.

Sus jornadas diarias superaban en muchas ocasiones los 50 kilómetros y le obligaban a saltar obstáculos como la cordillera de los Andes, zonas en conflicto o intrincadas zonas selváticas a varios grados bajo cero o bajo el peso de un calor abrasador. «El sentido de la vida es luchar por la vida. Vivir apasionadamente», asegura Deán. Antes de advertir que se debe ser consciente de que «cuanto mayor es la empresa, mayores serán las dificultades».

Las peripecias a las que se ha enfrentado son de lo más variado y en muchas de ellas deduce una enseñanza. Aunque su recorrido lo ha hecho en solitario y sin equipo de apoyo, sí que fue conociendo gente en su periplo. Así, estaba acompañado cuando, en mitad de una zona selvática de Asia, le salió al paso un hipopótamo. Todo el mundo salió corriendo a su alrededor, pero él prefirió quedarse parado. A pesar de su envergadura, Deán sabía que son animales veloces y huyendo no tenía garantizado alcanzar a tiempo una zona a segura. Sin embargo, también sabía que eran herbívoros y sólo le atacaría si veía su territorio amenazado.

El hipopótamo le miró, se balanceó, movió las orejas y volvió por donde había venido. «Hay que dar margen para que las cosas puedan ser diferentes a lo que esperamos. El momento de mayor tensión se puede convertir en una experiencia mágica», señala.

En todo caso, todo reto tiene también sus limitaciones insalvables, como reconoce Deán que, para saltar obstáculos insalvables, como el Océano Pacífico, ha recurrido al barco o al avión porque «de momento, no sé andar sobre las aguas», bromea el aventurero.

El deber de innovar

Por su parte, Silvia Leal, consultora y directora de la Academia de Programas de Innovación y Tecnología del Instituto de Empresa, advirtió de la importancia de la innovación para no perder el paso del progreso tecnológico. En la Unión Europea se estima que cuatro de cada diez empresas salen del mercado cada cinco años, fruto de su incapacidad para adaptarse a los cambios y avances.

«Las empresas que sobreviven y crecen son las que tienen líderes que entienden la importancia de las nuevas tecnologías, que entienden que la transformación digital pasa por cada miembro de la empresa y predican con el ejemplo en sus organizaciones», sostiene Leal. Según las estimaciones que ha ofrecido, por cada punto que se avance en innovación en una empresa, se crece un 3,7% en ventas.

Sin embargo, la experta ha destacado cómo «la innovación no viene de la inversión, sino de la energía creadora de las personas, su talento». Así, es la pasión lo que explica el 35% de las cosas que se hacen cada día, pero sólo un 15% de las personas se levantan cada mañana con la pasión de sacar adelante lo que se proponen. «Aunque nada es peor que un tonto apasionado», advierte también Leal.

Bajando a lo concreto, la consultora destacó cómo la innovación no sabe de sexos, aunque estos influyen en el perfil de las personas innovadoras. «Los mejores son los hombres que saben explotar su lado femenino y las mujeres que sacan partido de su parte masculina. Hay que descubrir qué tiene el sexo contrario que te hace sentir bien», ha asegurado.

Además, advirtió de los nichos de negocio que actualmente ha abierto el avance tecnológico. De este modo, apuntó en su intervención las posibilidades que ofrece la realidad aumentada, que hoy mueve 5.000 millones de dólares en el mundo y que en un periodo de cuatro años se espera que multiplique por 30 su volumen de negocio.

También la gamificación, o conversión en juego de distintas actividades productivas, un negocio que se prevé ver multiplicado por tres. Igualmente positivas son las expectativas que se tienen con el internet de las cosas, que factura ya seis veces lo que la industria farmacéutica. «Hay que hacerlo muy mal para no tener éxito», asegura Leal.

 

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