Falomir, una partida con 70 años de historia empresarial

Con más de medio millón de unidades vendidas al año, la firma se mantiene combinando novedades con propuestas clásicas

valencia. Hacer negocios no es ningún juego y eso vale para todos los sectores, sobre todo para el juguetero. Bien lo saben Fernando y Sandro Falomir, responsables de la empresa familiar valenciana Falomir Juegos, dedicada a la fabricación de juguetes y juegos de mesa que ya cuenta con 70 años a sus espaldas. «Cuando creamos un juego siempre pensamos en que la gente se divierta y creemos que tras 70 años de trabajo, lo hemos conseguido», comenta Fernando Falomir, director de marketing.

José Luis Falomir Alcorisa fundó la empresa en 1945 en un pequeño taller. Hoy en día, es la tercera generación la que está al frente y da empleo a un equipo de 25 personas. Poco tienen que ver con los juegos actuales las piezas de artesanía que se producían en aquella época: fuertes de indios y vaqueros, cajas de carpintero, camiones de madera y latón, escobas.

Sin embargo, el primer juego de mesa que fabricó Falomir Juegos fue el popular parchís, con un tablero de cartón protegido con unos cantos de madera. «Hoy en día todo es muy diferente, la tecnología también ha llegado a los juegos de mesa y en la empresa nos hemos adaptado a los nuevos tiempos», asegura Fernando Falomir.

Desde 1945 hasta 1984 la empresa ocupó varios bajos en el barrio de Torrefiel en Valencia y fue en 1985 cuando se decidió el traslado a una fábrica de 1.200 metros cuadrados, en el antiguo Camino de Moncada. En ese año, daba empleo a siete personas, pero la demanda de sus productos iba en aumento y se vieron obligados a desplazar sus instalaciones a l' Eliana, donde tienen su sede actual desde 1989.

Éste fuel periodo de mayor crecimiento de la compañía y de los 5.000 metros cuadrados de fábrica de los que disponía en 1992 se pasó a casi 10.000. Era ya 1995 y trabajaban en sus instalaciones más de 50 personas con tres cintas de producción. El punto culminante de esta ascensión llegó con el cambio de siglo y a principios de la década de 2000 la empresa alcanzó su máximo nivel de facturación, ocho millones de euros, exportando a casi todos los países de habla hispana, Europa y EEUU.

Renacer tras la crisis

Sin embargo, como a otros sectores tradicionales, el juguete conoció la crisis cuando el resto de la economía se metía en una burbuja. Así, hoy Falomir Juegos ha vuelto a dar empleo a 25 personas en la empresa y su nivel de facturación ronda los tres millones de euros. La razón está en que sus clientes internacionales se fueron a comprar al mercado asiático y el público optó por alternativas que competían con ellos en precio, a pesar de que el tiket medio de venta de sus productos en la tienda se ha mantenido por debajo de 10 euros y el producto más caro del que disponen no supera los 40 euros.

En todo caso, sus ventas se sitúan por encima del medio millón de unidades, repartidas entre hipermercados en un 15%; grandes empresas de distribución, el 35%; y jugueterías tradicionales, el 50%. En estos últimos años Falomir Juegos ha apostado por renovar sus juegos clásicos y aumentar su catálogo, firmando acuerdos con empresas internacionales para el lanzamiento de novedades y de aquellos juegos que son éxito en otros países.

«Con este proyecto, puesto en marcha a principios de 2009, queremos acercar a nuestros clientes los juegos más famosos a nivel mundial. Las colaboraciones con autores nacionales y los acuerdos con empresas americanas, francesas, italianas o griegas han logrado aportar a nuestro catálogo una colección de juegos de mesa para cualquier tipo de edad, desde la colección 'Mi 1º Juego de Mesa' para edades a partir de 3 años hasta los juegos familiares y las nuevas colecciones para un público joven/adulto», añade Fernando Falomir.

Por otra parte, Falomir Juegos también asegura haber cuidado mucho durante su historia la responsabilidad social corporativa. De hecho, mantienen colaboración con distintas entidades orientadas a la infancia. «Siempre estamos abiertos a colaborar con ONG y todas aquellas asociaciones que se involucran en el cuidado de los más pequeños», comenta Sandro Falomir. Y es que, si la infancia es la puerta hacia el futuro, el futuro llega después de echar los dados.

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