Dulcesol comienza a producir en Argelia

Rafael Juan, consejero delegado de Dulcesol. :: J. Ribes/
Rafael Juan, consejero delegado de Dulcesol. :: J. Ribes

La primera fábrica en el extranjero producirá 3.750 toneladas anuales para el mercado magrebí, donde espera facturar 20 millones de euros

X. MORET VALENCIA.

Dulcesol, dedicada a la bollería, pastelería y panadería tradicional, ya ha comenzado a producir en su nueva fábrica de Argelia, la primera que ha abierto fuera de España. De momento lo hace en fase de pruebas con la previsión de llegar a pleno rendimiento en enero. Esta instalación producirá 3.750 toneladas al año, el 60% de sus ventas en el mercado argelino, donde en 2015 estima que facturará 20 millones.

La construcción y puesta en marcha de su primera planta en el exterior no ha sido fácil para la compañía valenciana. «Es una fábrica nueva en un país en la que la burocracia es más lenta y se nos ha demorado prácticamente un año respecto a lo que teníamos previsto», reconoce Rafael Juan, consejero delegado de la empresa de Villalonga.

La planta está situada en Sig, una localidad cercana a Orán y en ella trabajan cien personas. Desde allí suministrará al mercado local y, eventualmente, a la demanda de otras zonas del Magreb. «Tenemos en perspectiva abrir otros mercados, pero de momento estamos centrados en esta planta y en la respuesta del mercado», subraya Rafael Juan. Entre el 35 y el 40% de los productos vendidos en Argelia se seguirán suministrando desde España. Las ventas en este país al cierre de este ejercicio alcanzarán las 4.150 toneladas.

Según explica el ejecutivo, con la excavación y la cimentación ya iniciadas, se vieron obligados a cambiar el proyecto para reforzar los sistemas antisísmicos, lo que obligó a incrementar el presupuesto un 10%. En total, la inversión alcanza los 13 millones de euros, cifra en la que se incluyen la construcción de las instalaciones (almacenes, cámaras, zona de producción y oficinas) de 7.000 metros cuadrados, y la compra de dos líneas de fabricación.

Una vez terminada la infraestructura, los requisitos impuestos para la entrada de maquinaria han retrasado la entrada en servicio. Sólo con la tramitación de los visados de los técnicos que tenían que viajar para ponerla en marcha se han perdido tres o cuatro meses, calcula el consejero delegado.

Este retraso, unido a los incrementos del presupuesto por cambios en el proyecto, ha obligado a aumentar la inversión desde los 10 millones proyectados. «Para nosotros era la primera experiencia de planta fuera de España y nos ha requerido un esfuerzo importante», reconoce Rafael Juan. La empresa ya contaba con una filial comercial en Marruecos.

 

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