Víctor Claver: «Es un orgullo ser el primer campeón del mundo valenciano»

Víctor Claver. / efe
Víctor Claver. / efe

El de Maristas rememora la figura de su padre en la celebración del oro conseguido en China: «Su recuerdo me ayuda a no rendirme, como hizo él»

JUAN CARLOS VILLENA

Víctor Claver Arocas (Valencia, 1988) no pudo esconder en ningún segundo de la apoteósica celebración del segundo Mundial de España, el lunes por las calles de Madrid, una sonrisa que era el símbolo perfecto no sólo de la alegría por un oro histórico, la segunda estrella de la camiseta, sino de su consagración dentro del equipo dirigido con maestría por Scariolo dejando atrás el mantra de la crítica fácil. La figura de Claver siempre ha sido la diana fácil cuando no le salían las cosas a la selección. Su versatilidad defensiva, en China ha tenido actuaciones memorables atrás frente a Bjelica, Gallinari o Scola, ha conseguido reducir su número de críticos a mínimos históricos.

El actual jugador del Barcelona atendió a LAS PROVINCIAS durante la cena de celebración en el Txistu, tras el baño de masas por las calles de Madrid y en la Plaza de Colón, defendiendo el mismo discurso que sus compañeros en cuanto al logro que consiguieron sellar en Pekín ante Argentina: «Aún estoy en el proceso de asimilar todo lo que ha pasado porque es de ese tipo de logros que tan sólo le daremos el valor real que tiene cuando pasen unos años y lo veamos en perspectiva. Conseguir un segundo Mundial para España ha sido impresionante».

El palmarés del de Maristas con la selección es abrumador. A las cuatro medallas en el Eurobasket (tres oros y un bronce) y las dos preseas olímpicas se une un oro mundial. Algo con lo que comenzó a soñar en el Europeo U20 de Letonia en 2008 y que un año después, cuando debutó con la absoluta en el Eurobasket de Polonia, no podía ni imaginar que se convertiría en realidad una década después: «Cuando conseguimos aquella medalla de oro había jugadores que venían de ganar el Mundial de 2006 pero los que empezábamos no podíamos imaginar que se iba a abrir una década de éxitos como la que hemos tenido. En aquel Eurobasket de Katowice España era la vigente campeona del Mundo y era un sueño para mí que llegara un día que yo también lo fuera».

«¿Los críticos? Eso me da igual, lo único que busco es hacer mi trabajo lo mejor posible»

Ricky Rubio y Víctor Claver, además de compartir una gran amistad, han sufrido cada uno un mazazo personal de esos que se marcan para siempre en el corazón. Por el maldito cáncer. El MVP del Mundial perdió a su madre Tona Vives en 2006 y el valenciano a su padre, el histórico entrenador de balonmano Paco Claver, en 2011. Unos meses antes de colgarse el segundo oro en el Eurobasket de Lituania. Desde entonces, es la estrella que le guía: «Él fue el que me indicó el camino cuando empecé a jugar a baloncesto. Cada día me acuerdo de él y su recuerdo me ayuda a seguir en los momentos malos. Me ayuda a no rendirme, como hizo él, y en los momentos buenos, cuando llega algún título y alguna medalla, siempre lo tengo en mente para dedicárselo».

«Es un orgullo ser el primer campeón del mundo valenciano con la absoluta», admite cuando se le recuerda el dato de que es, hasta que no de el salto ningún jugador que le de el relevo, la excepción valenciana en la familia de España, tal y como les gusta definirse: «Estoy muy contento de poder representar a mi tierra en la selección. Aunque llevo algunos años viviendo fuera sigo sintiéndome valenciano y poder representar a nuestro baloncesto dentro de un equipo que es admirado por toda España es muy bonito».

El jugador quiso ir un paso más allá, apuntando algo que es un poco raro que haya que recordarlo en 2019: «El lugar en el que naces no te lo quita nadie y en el caso de un deportista no lo quita la ciudad o el club para el que juegues. Estoy muy orgulloso de ser valenciano, de haber crecido en Valencia y de haberme formado allí». ¿Ha acallado a sus críticos? «Eso me da igual. Lo único que busco es hacer mi trabajo lo mejor posible y en este Mundial creo que lo he conseguido».