Entrevista a Rafa Martínez

«Temí que la lesión forzara mi retirada, me asustaron los casos como el de Diot»

«Temí que la lesión forzara mi retirada, me asustaron los casos como el de Diot»

Ahora que todos los focos vuelven a apuntar al capitán que puede superar todos los récords en el Valencia Basket, el catalán asume que se arriesgó al jugar lesionado: «Quería ayudar porque el equipo estaba en cuadro y me necesitaba»

JUAN CARLOS VILLENAVALENCIA.

Rafa Martínez (Sampedor, 1982) está empeñado en batir todas las marcas en el Valencia Basket. Tras convertirse en el segundo jugador de la historia del club en llegar a los 600 partidos, el domingo, en Lugo, será el máximo anotador taronja en la ACB, superando a Branson, en cuanto eleve en un punto sus 3.647 actuales. Ahora que vuelve a estar con el foco puesto es buen momento de ponderar la recuperación de su grave lesión en la rodilla.

-¿Su hija Paula es el mejor símbolo del nuevo Rafa Martínez más de diez años después de su llegada?

-Sí, ahora soy Rafa Martínez padre. Eso sí que es un cambio radical. Desde hace dos años estamos disfrutando mucho. Tener una hija en este caso te cambia la manera de pensar y de ser. Es una etapa muy bonita que estoy disfrutando en familia.

-¿Es consciente de que ya es una leyenda del Valencia Basket?

-Es obvio que me doy cuenta que para la gente soy importante y del cariño que he conseguido por todo lo que he dado durante estos años. Pero no me lo tomo como un homenaje porque para mí el camino no se ha acabado. Sigo pensando en mejorar como jugador y que las cosas sigan siendo positivas no para mí sino para el Valencia Basket. Eso es lo que me hace estar vivo y seguir creciendo a mi edad.

-¿Va a batir todos los récords?

-Cuando llegué a la Fonteta nunca me imaginé batir ninguna estadística individual del club. Está claro que me fijé en los dos jugadores que tienen su camiseta colgada porque es algo que ya hacía en Manresa. Esos jugadores son el ejemplo a seguir para cualquier joven que comienza y en Valencia esos referentes son Luengo y Rodilla. Me fijé en eso y en lo único que soñé al llegar era en ganar algún título. Ese sueño sí que se ha cumplido con los cuatro títulos; las dos Eurocup, la Liga y la Supercopa. He disfrutado muchísimo los cuatro y ahora quiero un quinto.

-¿El día uno de su lesión llegó a temer que le forzara la retirada?

-Sí. Se me pasaron muchas cosas por la cabeza y entre ellas temí que forzara mi retirada. Me asustaron los casos que hemos tenido aquí en Valencia, que han sido problemáticos, como el de Diot donde un año de baja es mucha tela y lo de Van Rossom en su momento también fue más o menos. Eso es lo que me asustó. Cuando me puse en manos de Ramón (Cugat) y su equipo me dijeron que había una operación nueva para el cartílago, que hacía tres años que la hacía y que estaba dando muy buenos resultados.

-¿Que ocurrió desde entonces?

-Mi pensamiento en el primer momento no fue positivo por muchos motivos, acababa contrato, tenía 36 años y era muy consciente y realista de que era una lesión que podía haber sido un punto y final. El resultado de la primera resonancia fue un golpe muy duro. Luego tenía la esperanza de que se pudiera solucionar sin pasar por el quirófano pero cuando fui a la primera visita a Barcelona, Cugat me lo dejó claro.

-¿Esos fueron los días más duros?

-Sí, los días después de la primera consulta fueron muy duros pero luego me vi con fuerzas para seguir jugando hasta final de temporada. Eso sí, ese último tramo lo jugué con la incertidumbre de lo que iba a pasar o dónde iba a jugar. Eso me afectó pero en las siguientes visitas al doctor Cugat, al que quiero aprovechar esta entrevista para agradecer el trato de forma pública, ya me calmé.

-¿Cómo tomaron la decisión del tipo de operación?

-Fue curioso porque estaba ya mirando la operación y tras limpiarme la rodilla con la artroscopia me dijo, ¿Qué hacemos la nueva o la de siempre?. Les dije que se acordaran que tenía 36 años y que no tenía mucho tiempo para recuperar. Se pusieron a reír y yo estaba flipando, debatiendo con la rodilla abierta. Ese clima de buen rollo me ayudó a calmarme. El doctor me dijo que si fuera su hijo me haría la nueva técnica, que tiene un poco más de tiempo de recuperación pero es más segura. Le dije que sí, me operaron y se cumplieron los plazos exactos. Estoy muy contento.

-¿Quedó satisfecho con el seguimiento médico del club?

-Sí, el club también se portó muy bien porque me facilitó todas las cosas, me permitió seguir el tratamiento y la posterior operación y una vez renovado el contrato finalizar aquí la recuperación.

-¿Cómo afronta el doctor Cugat casos complicados como el suyo?

-Es un doctor muy optimista. Desde el primer momento me dijo que todo iba a salir bien y que con la operación iba a volver a jugar a baloncesto. Le dije si podía ayudar en el final de la temporada sin operarme y me preguntó si estaba preparado.

-¿Lo estaba?

-Sí, mentalmente estaba preparado. El equipo se estaba jugando la Euroliga y yo quería ayudar en la pista. Me advirtió que iba a sufrir por el dolor y lo acepté. Aplicamos un tratamiento para poder acabar la ACB. La lástima es que no conseguimos el objetivo de la Euroliga.

-¿Es consciente de que se la jugó?

-Sí, soy consciente. Es verdad que pregunté mucho las consecuencias que podía tener el seguir jugando con la lesión. El doctor me dijo que el daño ya estaba hecho y que el riesgo era el lógico de seguir jugando con una lesión. Siendo prácticos, un cartílago cuando está tan desgastado como estaba el mío es casi imposible que vaya a peor. Ya estaba mal. No le di muchas vueltas, quería ayudar porque el equipo estaba en cuadro y me necesitaba.

-¿Le dolió entrar en el quirófano sin haber renovado su contrato con el Valencia Basket?

-No, sabía que era lo mejor para mí.

-¿Por qué?

-Porque sabía que estaba en buenas manos y cuanto antes me operara menos estaría dándole vueltas a la cabeza. No quise esperar más tiempo al acabar la temporada. Sabía que si entraba en esa fecha podía tener la opción de volver antes de final de 2018, como así ocurrió.

-Vamos, que usted pensó en volver lo antes posible pero al ser todo tan rápido no dio tiempo a firmar su nuevo contrato.

-Sí. Yo confiaba en todo el mundo. Antes de operarme ya había hablado con Paco Raga y Chechu Mulero. Entendí que el club tampoco quisiera jugársela tras la plaga de lesiones pero era consciente del club que es el Valencia Basket y que todo iba salir bien. Es un club que trata muy bien a los jugadores y más a los que han dado la cara por el club.

-Diot nos confesó en una entrevista que le gustaba que el Valencia Basket no dejara tirados a los jugadores lesionados de larga duración, como ocurre en otros clubes donde se cortan los contratos.

-Estoy de acuerdo con Diot. Por eso estaba tranquilo cuando entré en el quirófano. Llevo muchos años como profesional y sé como funcionan la mayoría de clubes. En Valencia, por suerte, tenemos una estructura que confía en los jugadores que lo dan todo. Eso es para estar orgullosos porque no pasa en todos los sitios.

-¿Sigue notando cosas raras en la rodilla?

-Sí, a eso te acostumbras. Hay veces que tengo sensaciones raras o escucho ruidos, como calambres. Nunca había estado lesionado y ahora valoro a los que pasan por el quirófano porque es algo muy complicado, a nivel mental y físico. Tienes días que estás bien y otros que llegas a casa y te duele todo.